Un poeta antipático, difícil, al que estás
traduciendo. Y no te amilanas. Y le enseñas los dientes. Te vas a enterar de lo
que vale un peine, le dices mirándole a los ojos de los versos. Y él los baja,
y le ganas.
Que lo traduzcas bien no
significa que te guste. Solo, que no te rindes. Nunca. Que amas el trabajo bien
hecho.
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