Desde hace mucho tiempo, cada vez que leo un libro de poesía lo hago con un lápiz en la mano, y como un médium me dejo arrastrar por las sugerencias que me traen ciertas ideas o palabras. Me gusta que mis poemas comiencen en los blancos de esos libros ajenos. Así, hoy mi biblioteca la componen un montón de volúmenes que son a su vez cuadernos de borradores, jeroglíficos que solo a la mañana siguiente puedo descifrar. Anoche leía "Miss X", el poema de Sabines. Y esa aspa o incógnita seguramente me llevó a emprender estos versos:
INCÓGNITA
Con su tiza,
las estrellas
en el cielo
van desgranando su álgebra.
–¿Existe Dios o no existe?
–duda, afirma,
blanca y negra,
la pizarra.
Comentarios
A veces releo y compruebo que hace veinte o treinta años apenas marcaba o subraya mis lecturas... Y sin embargo, después...
Abrazos!