Con permiso de Jorge Carrión, desde hace ya bastante tiempo,
cuando estoy en puertas de un viaje o decidiendo adónde ir, lo primero que me viene
a la mente es "la" librería de esa ciudad. Torres, ríos, atracciones,
museos, palidecen ante el presagio de unas mesas de novedades y unas
estanterías. Creo que pronto iré en breves vacaciones a Daunt Books, y luego,
en el otoño, laborando y por placer, desembarcaré en Hodges Figgis y aterrizaré
en la Rosario Castellanos. Una ciudad es solo el decorado de "su"
librería. El aparatoso andamiaje que rodea sus baldas.
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