Pocos libros de poesía más recomendables de entre los publicados esta temporada que el que recoge la poesía reunida de Juan Bonilla, agrupada bajo el título -burlón y difícilmente más suyo- Hecho en falta. El autor se ha puesto a barajar sus cuatro entregas anteriores y, con algunos inéditos, ha montado este volumen sin orden (cronológico) pero con concierto, en el que todo tiene una rara coherencia, con ecos y hasta la siempre bienvenida autoparodia:
Encuentras poesía en todas partes.
La poesía es un milagro muy común,
sueles decir. Qué raro entonces
que hallándola con tal facilidad
-el mundo es una plantación de versos,
nos has dicho, rotundo-
resulte tan difícil encontrarla
en tu libro de versos.
El talento de Bonilla brilla en cada página, ya sea en los haikus (no todos de igual calidad pero algunos insuperables) o en los poemas más extensos. En todas partes, los juegos de palabras, el brillo verbal, la sorpresa; pero también la hondura, que destaca en los poemas de amor, como el perfecto "Epitafio del enamorado" o "Denominación de origen: extranjero". Hay guiños y homenajes (a Guillermo de Aquitania, a Gil de Biedma, a José Hierro, a Juan Ramón Jiménez), y versiones (William Carlos Williams, Elizabeth Bishop, Dorothy Parker). Pero sobre todo hay una complicidad: la que enlaza a este libro con su lector, que disfrutará de él aunque no sea el habitual del género.

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