HUMO
In memoriam Rafael de Cózar
Lo que no pudo el fuego, estando vivo,
lo han hecho los hombres incinerándolo.
Me lo imagino dando otra calada
al último cigarro para el viaje.
Siempre entre cenizas y un mechero
rimando con su vida y, ya, su muerte.
Qué incendio más extraño el de una casa
que, ardiendo ella, prende en nuestro mundo
y llena de humo denso tantos ojos
también en la distancia, en el recuerdo.
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