"La figura geométrica que simboliza la prosa es la línea: recta, sinuosa, espiral, zigzagueante, mas siempre hacia delante y con la meta precisa. De ahí que los arquetipos de la prosa sean el discurso y el relato, la especulación y la historia. El poema, por el contrario, se ofrece como un círculo o como una esfera: algo que se cierra sobre sí mismo, universo autosuficiente y en el cual el fin es también un principio que vuelve, se repite y se recrea." Son palabras de Octavio Paz en El arco y la lira. Hay que asentir. Ya Juan Ramón Jiménez dejó también escrito ese "donde tienes que ir es a ti mismo". En El árbol de la vida (Col. Puerta del Mar, Málaga, 2005), hablaba de mí en términos parecidos, no tanto en lo que hace a la distinción de géneros bajo la sombra de Euclides como refiriéndome a la personalidad, a la vida del individuo (en este caso, yo):
YO no soy un segmento de vida que se agote
llegado
a su punto final, concluso.
Soy
una paralela que recorre la sombra
de
cuantas vidas habrá y cuantas hubo.
Una
recta sin principio ni fin,
quizás
no recta sino círculo.
O
tal vez lo más complejo:
un
simple, solitario punto.
Comentarios
"O tal vez lo más complejo:
un simple, solitario punto."
Fuera:
"O tal vez lo más complejo:
un simple, solitario."
Así lo del punto quedaría más escondido. Sería un homenaje a Ezra $.