EL SERMÓN DE LAS COSAS
Para Eduardo Chirinos
Dejadnos ser sin gran estorbo
(o, con más propiedad, estar).
Ya estábamos aquí cuando llegasteis
y seguiremos existiendo, rotas, transformadas,
cuando ya no estéis ni seáis,
tras de vosotros.
No interfiráis con nuestros ciclos,
no menoscabéis nuestra materia
ni pequéis de soberbia, fugitivos.
Este beso que os da la permanencia
es un beso no más de despedida.
Con ojos que no veis os contemplamos
sabiendo
que no os volveremos a ver nunca.
Jamás turbéis nuestro silencio
con ajorcas de voz atolondrada,
mas resignaos.
Tan solo lo que es nada persevera en su nada.
Alguien siempre es un tránsito hacia nadie.
Comentarios