Grietas




El hermano menor es ahora el único.
De pronto, en la cabeza de mi tío
las canas de mi padre muerto. Crecen
y brillan como frutos de una copa
junto a un árbol talado que no existe
y roza a la otra copa que despeinan
vientos que soplan cada vez más recios
colándose en las grietas de mi sangre.

Comentarios

SUSANA BENET ha dicho que…
Me ha impresionado tu poema. Gracias,
Antonio Rivero Taravillo ha dicho que…
A ti, Susana, muchas gracias a ti. Es una responsabilidad y un acicate saber que se tienen lectores como tú.
Antonio Rivero Taravillo ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.