Con la poesía escrita en España y en español por quienes
tienen menos edad (no hablo aquí de la poesía escrita en las otras lenguas
oficiales del país) sucede lo que con la escrita por los más veteranos, y eso
es saludable: coinciden diferentes estéticas y corrientes, hay una forma de
escribir heterogénea que permite que incluso un mismo autor emplee distintos
registros.
Podría
pensarse que por ese atributo que se concede a la juventud, la rebeldía, los
más jóvenes cultivan un tipo de verso libre que da la espalda a la tradición,
pero eso sería engañoso, pues no falta la escritura de sonetos y formas
cerradas, medidas, en poetas como Miguel Floriano, Rodrigo Olay o Xaime
Martínez, por limitarnos a tres voces nuevas de Asturias, en el norte; o Gonzalo
Gragera en Andalucía, al sur. En cuanto a la temática o el estilo, es tanta la
variedad de enfoques y preocupaciones que sería imposible hablar de una
corriente dominante, aunque es visible la presencia del viaje, de la apertura
cada vez mayor a otras literaturas y del desembarazo en el tratamiento de la
sexualidad, de la que van cayendo, como hojas muertas, los tabúes.
Un
fenómeno reciente ha sido la irrupción de numerosas poetas que confirman la
existencia, cada vez mayor, de una poderosa poesía femenina, aunque a veces por
voluntad de las poetas con cierta impermeabilidad, al agruparse estas en
recitales y publicaciones cuyo nexo es el sexo, como si ellas mismas rehuyeran
la convivencia de su obra con la de los poetas hombres, en igualdad de condiciones,
en un mismo ecosistema. Replican así para el feminismo algunos de los vicios
del machismo y su antiguo apartheid literario.
En
el panorama editorial, creo justo reconocer la labor desarrollada por la
editorial sevillana Isla de Siltolá, que se ha convertido en la principal
plataforma de atención a la poesía más joven. También citaría Valparaíso en
Granada o Ediciones Liliputienses en Cáceres. En cuanto a las revistas, nombraría
dos: la asturiana Anáfora y la
sevillana Estación Poesía: en una y
otra, aún jóvenes, como los poetas de los que estamos hablando, han ido
publicando muchas de las voces más interesantes de la actualidad. Igualmente
son destacables La Galla Ciencia y Años Diez. También tiene gran
importancia la difusión en Internet en publicaciones digitales, blogs, etc.
Entre
estas, y ciñéndonos a los nacidos después de 1980, me parece particularmente
valiosa la obra, ya publicada o que conozco escrita a falta de verla impresa en
los libros que sin duda la acogerán, de María Alcantarilla, Víctor Peña
Dacosta, Sara Torres, Ben Clark, Pablo Fidalgo Lareo, Martha Asunción Alonso o
Javier Vela.
Comentarios
En esto precisamente pensaba al ver a muchas de esas poetisas que censuran sistemáticamente a los poetas varones en recitales, festivales y publicaciones, juntando firmas contra Chus Visor.
Por lo visto es más censurable la opinión de un hombre que piensa que aquí por cada poetisa buena hay cinco buenos poetas hombres (opinión tan discutible como otras) que la discriminación sistemática que llevan a cabo diferentes poetisas en sus eventos de poesía exclusivamente "de mujeres". (!)