Estudio para la cabeza del toro del Guernica (Pablo Picasso)
Es temporada de festejos taurinos, y uno, que no es aficionado, se pregunta si con tanta intransigencia los contrarios a los toros estarán haciendo partidarios de la fiesta, aunque sólo sea por reacción. Pero esto no es la redondez de la plaza, sino el rectángulo de la pantalla o de la página. Recuerdo un poema de Pablo Neruda, en Piedras de Chile. No hay en él sangre ni sacrificio, sino presencia vital del animal fortísimo:
EL TORO
El más antiguo toro cruzó el día.
Sus patas escarbaban el planeta.
Siguió, siguió hasta donde vive el mar.
Llegó a la orilla el más antiguo toro.
A la orilla del tiempo, del océano.
Cerró los ojos, lo cubrió la hierba.
Respiró toda la distancia verde.
Y lo demás lo construyó el silencio.

Comentarios
Clava su lanza
el picador y sólo
le duele a uno.