Bajo
esta planta
a
la que el agua no llega,
ha
llegado el otoño.
*
Con
élitros insomnes
que
a sí mismos se arrullan
y
su escritura verde
punteada
de comas,
canta
el olivo
la
tarde de viento.
*
Pasando
las aduanas del aire,
los
vientos cambian
de
nombre en cada geografía.
Pero
el sonido
de
su roce en las hojas
es
anterior a Babel.
Un
idioma que, al escucharlo,
no
aprendes:
recuerdas.
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