Este martes comienza en Sevilla el VI Encuentro en Vandalia,
en el que participarán importantes poetas. La inauguración será de lujo, con
Pablo García Baena y Guillermo Carnero.
Con Carnero me equivoqué hace años
en una reseña de Verano inglés, que en
realidad quería ser elogiosa pero que, como acostumbro hacer en los libros
valiosos –con los demás no merece la pena extenderse–, incluía alguna reserva o
crítica sobre algunos versos que a diferencia del conjunto no me parecían,
entonces, logrados. Hoy, releído y disfrutado de nuevo el volumen, veo que fui
de un quisquilloso improcedente, sobre todo porque yo mismo he favorecido luego
algunas irregularidades métricas que sirven para romper la monotonía del
isosilabismo, y que no deben considerarse impericia sino una forma distinta de arbitrar
el ritmo a costa de las rigideces. Y veo asimismo que me pasé de sabihondo en
un comentario sobre unos pareados que comparé, injustamente, con ciertos rhyming couplets ingleses. Sigo pensando que no es el mejor poema del libro, pero esto, claro está, es subjetivo. Objetivo es, sin embargo, que emití juicios desafortuados.
No tendré inconveniente en pedir disculpas a Carnero cuando, como espero,
lo vea este martes. El error fue mío.

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