LA GATA
Está enferma la gata: desollada,
la pata con que lava la sanguina
en torno del hocico, el estornudo
obediente al moquillo que la quiebra
igual que una congénere de vidrio.
Se acurruca y soporta su vejez
–sus tres lustros felinos, una vida–
sin la esperanza nuestra de la muerte.
Hoy su fragilidad sobre la alfombra
Comentarios