Antonio Jiménenz Millán ha reunido una selección de su obra poética en Ciudades (Renacimiento, 2016). Al granadino (pero malagueño de adopción) lo había leído desordenada y parcialmente, y ahora resplandece, si bien antologado, en el conjunto de una labor poética que abarca treinta y cinco años cumplidos. De Inventario del desorden son estos versos que me han hecho recordar de inmediato los cuentos de Mariana Enriquez, con su cotidiano y cercano horror:
al evocar las historias de fantasmas,
pienso también que la literatura
abusó de castillos góticos,
bosques perdidos,
fríos páramos desiertos,
lagunas y mansiones señoriales.
Basta una esquina sórdida,
sin alma ni misterio,
a plena luz del día.


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