Para celebrar el Día del Libro escojo una joyita. En el número 121-122 de la revista Turia, que dedica su habitual "Cartapacio" a Luis Landero, el escritor extremeño firma un hermoso artículo sobre detalles que se le han quedado en la memoria durante su ya larga vida de lector. Hay ahí finura, observación e inteligencia. Cierra esa serie, centrada en escenas eróticas, con un pasaje de Vida y fugas de Fanto Fantini, la novela de Cunqueiro, donde Landero halla "el beso más sutil y licencioso del que tengo noticias". Están los enamorados y el marido de ella, adormecido, sentados durante una comida. Y entonces:
Iban y venían las sonrisas y las miradas, los labios se abrían para decir y se quedaban mudos, las manos avanzaban a través de la mesa, buscando encontrarse, pero se quedaban a medio camino, disimulando su voluntad de caricia en el pie de una copa, o en una de las rosas que fingían una guirnalda en los manteles. Doña Cósima bebió un sorbo de malvasía, y vigilando los párpados cerrados de su señor y esposo, la fue empujando hacia el centro de la mesa. Hizo lo mismo Fanto con la suya. Cambiadas las copas, puedo decir que los dos amantes, por vez primera, se besaron, cristal de Murano por medio. El marido roncó estrepitoso, y su propio ronquido le despertó.

Comentarios
(No se como no la había comprado antes) Me la bebí literalmente en esa tarde.
Quería felicitarte, porque soy una admiradora de ese grandísimo poeta, pero sobre todo por la delicadeza y la ecuanimidad con que has abordado el problema espinoso de su "ideología". En estos tiempos de tanta censura por culpa de la corrección política, eso un ejemplo a seguir.
Lástima que los verdaderos genios tengan que pasarlo tan mal y autoeditarse. Pero tienes razón: es una figura que se irá engrandeciendo con el tiempo.