Recién jubilado como catedrático de literatura española de la Universidad de las Islas Baleares, Francisco Díaz de Castro (Valencia, 1947) ha reunido su poesía completa con el título Cuestión de tiempo en la coleccion Calle del Aire de Renacimiento. Vuelven, pues, aquí, dialogando unos con otros, "con algunas supresiones, modificaciones y modificaciones", los libros Inclemencias del tiempo (1993), El mapa de los años (1995), La canción del presente (1999), Hasta mañana, mar (2005) y Fotografías (2008). Completan la edición once poemas inéditos.
Díaz de Castro es un autor que cuida como pocos la dicción, la factura del verso, pero afortunadamente con una aparente naturalidad que permite que fluya la materia de los poemas, que en su caso, además de los temas habituales, tratan con frecuencia de dos pasiones suyas: la fotografía y el jazz. De los muchos buenos poemas que integran esa summa podría destacar "El impaciente", "Legado" o "La pedigüeña". También, uno excelente sobre sor Juana Inés de la Cruz que adopta la forma del monólogo dramático que, vía Cernuda, tuvo tanto cultivo en la poesía española de los ochenta. Va aquí con el permiso de su autor:
ARDUA TAREA DE SOR JUANA
He vendido mis libros:
algo aprovecharán mis deudos.
No respondo a mi fama, ni me gusta la corte:
unos versos de amor es cuanto busco.
¿Quién soy yo? Tengo decidido
negarme a toda farsa
y mi cuerpo, tan frágil, no concede
respiro a la probable soltería.
¿Qué artefactos carga el amor?
Calculo la inversión de mi retiro.
El poder viene a mí, lo determina
aquel que me critica, quien me envidia.
Buscan mi casa pero desoyen mis palabras.
Aguiar persigue mis pensamientos,
su dulzura profana, mi verdad.
Yo conozco los límites de mis aspiraciones.
La condesa me acoge y gusta de mis versos.
Voy a Puebla a ver a Filotea
y contra el hijoputa escribo.
México es grande,
la corte virreinal inextricable.
Debo callarme para siempre,
arrepentirme y renunciar.
Dirá nada el silencio, porque ese
es el oficio del silencio.
Era un océano sin fondo
aquella biblioteca del abuelo.
Comentarios
Un abrazo cordial.