El reciente seísmo que ha asolado el sur de México me ha hecho recordar este poema que escribí hace unos años cuando partía del aeropuerto Benito Juárez de la capital del país. Creo que permanecía inédito:
TERREMOTO EN EL AIRE
Has embarcado en el avión,
dispones tus cuadernos y la manta,
la almohada que emerge de su bolsa
como el sueño del día y del
cansancio.
Si ahora un terremoto desgajase
esta tierra feroz que te despide,
si justo cuando el ala, y su
gemela,
al alzar el vuelo acuchillaran
la engañosa paz, y la pista
trozos se hiciera como seres que
aman,
¿qué quedaría de esta semana,
de las horas de plática y tequila
y acentos cantarines, como un coro
de veintidós millones de
habitantes?
Trizas sin trazas, un sueño
borrado al despertar, como la
tierra
que abajo queda entre sus nubes
blancas sobre otras de escombros.
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