En los poemas rimados, y esto es particularmente
notable en las canciones, el lector avezado adquiere el don del vaticinio,
adelantándose a lo que va a venir gracias a la rima y al metro. Pero se
erraría el tiro si se pensara que la magia reside ahí. La magia
está en enhebrar rimas que no sean previsibles y en burlar, monarcas
derrocados de sus reinos de taifas, a los profetas, de pronto miopes si no
ciegos, del verso siguiente.
Comentarios
Aprovecho el comentario para desearte feliz año.