INSTRUCIONES PARA LA GUERRA
Posee la victoria su oropel
y su deslumbramiento,
la frente iluminada por el brillo
de una luz que, lejana, se proyecta.
No tiene la derrota, sin embargo,
más sombra que la propia;
otra sustancia,
que, vaga, su sed de melancolía.
Ante la duda,
hay que defender siempre a quienes pierden
bajo la misma sombra, esa bandera
que nos alberga a todos.
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