Adiós a las certezas aprendidas
en otros que prodigan soluciones
a las noches más negras con los dones
del plomo de sus tercos salvavidas.
He aprendido a rehuir las avenidas
donde todo conduce a los arpones
en que lo ajeno clava adoraciones
a ascensos que son solo caídas.
Aunque no tenga claro dónde voy,
ya nunca me exaspero porque aplaco
el humo del incendio contra Hoy
en que Ayer, el ladrón, entraba a saco.
Me he quitado de ser el que no soy
como uno se quita del tabaco.
Comentarios
Una curiosa coincidencia: has elegido como imagen de cabecera el elocuente cuadro de Henry Holiday que es uno de mis favoritos, no solo por motivos estéticos sino, y sobre todo, sentimentales y hasta íntimos: luce sobre la cabecera de mi cama desde hace más de 35 años. Recuerdo bien la sorpresa que nos causó, hace cinco o seis años, a mi mujer y a mí, verlo en la Galería Walker de Liverpool. Larga vida a "Fuego con nieve". Seguiré atento a la pantalla.