CARACOL
I
Soy un laberinto
del que escapo internándome
fuera de mí,
voy construyendo el seto
que me limita
y me da alas:
le presto mis raíces
y él a mí su sombra,
en la que arraigo,
en las que se oscurece.
II
Sigue bailando el trompo:
solo se detendrá
cuando me pare.
Va girando mi concha, se levanta
hacia el conocimiento;
cada vuelta también
me conduce a la introspección,
me reconduce
para saber menos de mí.
III
Este clave enrollado lleva
el enchufe al enchufe,
un hilo desplegado
hacia sí mismo
en viaje que va
de la luz a la noche,
las tinieblas al día
y comunica
el agua de la presa hidroeléctrica
al agua que bulle en la tetera,
y quema
cuando hace más frío.
IV
Un hilo que devana
el huso que lo abraza y amoroso
se aleja de él;
el vestido que teje al separarse
y su intemperie
en que cobija
ese refugio al raso del que es techo
el suelo que sostiene su cabeza.
V
Una borrasca, un ciclón,
centrípeto, centrífugo,
una galaxia,
muy lentamente avanzo
y me repliego.
Yo soy mi casa
que medra y mengua;
soy mi desahucio,
y esta baba que dejo, mi escritura.

Comentarios