
Geoffrey Hill, poeta inglés contemporáneo, ha escrito un hermoso poema en el que da voz al viejo hechicero que como otros personajes de la literatura céltica, tan propensa a la elegía, ha sobrevivido a sus camaradas. Esa nostalgia por los tiempos idos, ese acariciar en la memoria la juventud, la lozanía, el ímpetu, los ideales, está también presente (a Hill le llega el eco de esa triste romanza) en los héroes fenianos cuando ya nada queda de sus mesnadas, particularmente en esa maravilla que es el texto irlandés Acallamh na senórach, el coloquio de los ancianos, en el que hay mucho de Villon y prefiguración de sus nieves de antaño. Copio aquí el poema sobre Merlín que hizo Hill en la traducción de mi amigo Jordi Doce, gran conocedor de las letras inglesas:
MERLÍN
Reclaman mi atención los innúmeros muertos,
pues ellos son la cáscara de una rica simiente.
Si ahora se congregaran para obtener sustento,
rebasarían una manta invasora de langostas.
Arturo, Elena, Mordred: ya todos han partido
a las entretejidas galerías de hueso.
Junto a los largos túmulos de Logres se hacen uno,
y en su ciudad se yergue la espiga coronada.
En la Inglaterra victoriana, Sir Alred Tennyson, que cruzó cartas con Renan, escribiría cientos de páginas de tema artúrico que hunden su raíz en el abonado suelo de Sir Thomas Malory, pero cuyas flores ya poseen otro aroma, más al gusto de la época, podadas sus ramas de una sensualidad inconveniente. Uno ha traducido una antología del Poeta Laureado, en la que incluyó la célebre composición feérica de “La Dama de Shalott”, más otra dedicada a Lanzarote y la reina Ginebra, amén de ese prólogo lúgubre a los Idilios del Rey que es “Morte d’Arthur”. Porque ya las páginas del libro habían adquirido cierta extensión, quedó fuera “Merlín y el destello”, tan etéreo, vago, espiritual.
MERLÍN
Reclaman mi atención los innúmeros muertos,
pues ellos son la cáscara de una rica simiente.
Si ahora se congregaran para obtener sustento,
rebasarían una manta invasora de langostas.
Arturo, Elena, Mordred: ya todos han partido
a las entretejidas galerías de hueso.
Junto a los largos túmulos de Logres se hacen uno,
y en su ciudad se yergue la espiga coronada.
En la Inglaterra victoriana, Sir Alred Tennyson, que cruzó cartas con Renan, escribiría cientos de páginas de tema artúrico que hunden su raíz en el abonado suelo de Sir Thomas Malory, pero cuyas flores ya poseen otro aroma, más al gusto de la época, podadas sus ramas de una sensualidad inconveniente. Uno ha traducido una antología del Poeta Laureado, en la que incluyó la célebre composición feérica de “La Dama de Shalott”, más otra dedicada a Lanzarote y la reina Ginebra, amén de ese prólogo lúgubre a los Idilios del Rey que es “Morte d’Arthur”. Porque ya las páginas del libro habían adquirido cierta extensión, quedó fuera “Merlín y el destello”, tan etéreo, vago, espiritual.
Comentarios
Siempre me han entusiasmado aquellos héroes a caballo entre la espada celta forjada por los antiguos pueblos, y la cruz cristiana que anunciaba la llegada de una nueva era. Merlín, el último druida, el último superviviente de un mundo condenado al olvido, fue siempre mi personaje preferido.
Hoy tu entrada me ha llevado a los lejanos años de mi doctorado medieval abandonado,( a medias... como tanta cosas).Gracias porque he pasado un momento mágico leyendo tu entrada.
Brindemos por los bardos, los druidas, las damas del lago dormidas para siempre, y la buena literatura, que es eterna.
Todo ello digno de estudio.
Merlín, es un personaje tan fascinante (como Morgana, como Lanzarote (modelo de superhéroe, pero trágico)etc... que requeriría una actualización moderna bajo nuevos prismas. Imagináos un Merlín en la política moderna, a la sombra del lider inepto de algún partido político.
Para mi, Merlín podría ser perfectamente Rubalcaba.
Y en Andalucía, Gaspar Zarrias...jejeje