sábado, 19 de abril de 2008

En Córdoba (una experiencia poética)


Ni lejana ni sola, Córdoba, poblada de poetas y muy próxima, se me ha revelado con una insólita belleza, pluvial y acuarelada, este fin de semana . Habíamos ido para escuchar a Heaney, a quien hacía dieciséis años que no veía, y nos hemos traído un par de breves conversaciones con él y una dedicatoria en un ejemplar de su primer libro, Death of a Naturalist. Lo leería por primera vez hacia 1985, y el año siguiente más a fondo cuando asistí a la Scottish Universities International Summer School en Edimburgo, donde su obra formaba parte del curso de literatura inglesa. Aún no había entrado él en el cánon, y de la antología de poesía "británica" de Penguin (Heaney nació en Derry, uno de los seis condados del Ulster cuyos nativos tienen ese pasaporte) luego pasé al resto de su obra, ya en libros exentos. También el viaje ha propiciado un nuevo poema -don muy preciado por lo escaso-, que transcribo aquí, en borrador:

Seamus Heaney leía sus poemas
con la ventana abierta al Alcázar Cristiano:
martines pescadores en los versos
y, fuera, el parlamento de los mirlos.
Entre un chaparrón y otro,
la lluvia hizo cesura unos instantes.

De los viejos poemas conocidos,
el frescor de otros trinos y otra lluvia
cayendo, como sílabas, de Irlanda.

"St Kevin and The Blackbird": sin intérprete,
oímos su negrura y su naranja.
El poeta dijo mirlo, y éste cantaba.

No hay comentarios: