lunes, 15 de septiembre de 2008

La vibración del hielo



Jordi Doce, poeta, estudioso, traductor, y diarista... Hace poco recibía un ejemplar de su último título, La vibración del hielo (Diario 1998), publicado en Littera Narrativa.

¿Cómo no va a interesarme un libro que se desarrolla en Oxford, que narra la visita a la casa en que Cernuda pasó sus veranos ingleses, en el que aparecen pubs, al que se asoma Tolkien? ¿Y cómo entonces no recomendarlo? En este sentido, es perfecto complemento, en su anglofilia, de su anterior Curvas de nivel (Artemisa), aunque también aparezcan otros escenarios: Gijón, Córdoba... Precisamente allí, en Cosmopoética, lo vimos la pasada primavera.

"Se lleva un diario o un cuaderno de notas por muchas razones. En mi caso, poco me importa anotar lo vivido. Yo anoto más bien para ampliarlo", escribe Doce en una de sus estradas. Me permitiré una paráfrasis: "Se lee un diario o un cuaderno de notas por muchas razones. En mi caso, poco me importa hallar lo que otro haya vivido. Yo leo más bien para ampliar mi vida". Y Jordi Doce, como tantos escritores con los que uno tiene sintonía, la acrece, la amplía, la ensancha.

2 comentarios:

Jesús Beades dijo...

Esa es la visión que más me gusta sobre la literatura: algo que ensancha nuestra vida, que la amplía en muchas direcciones, en mayor densidad. Es una idea que encontré en Lewis en "La experiencia de leer" (Ed. Alba).

Mery dijo...

Me parece de lo mas correcto lo que dices de Jordi Doce. No sabía de la aparición de su nuevo libro, así que te lo agradezco.
Efectivamente, lo que leemos de los demás, cuando nos interesa sobremanera, nos amplía nuestra propia existencia, nuestra experiencia vital.
Casi podría parecer un exceso esto que digo, pero no es así.
Un saludo