domingo, 1 de febrero de 2009

El pájaro de Catulo


Hoy, por cambiar de aires, paso por Roma y dejo aquí mi versión de uno de los más célebres poemas de Catulo:

Ay, pájaro, delicia de mi amada,
con quien juega ella, y posa en su regazo;
a aquel que da la punta de su dedo
y así suele incitar a hoscos mordiscos
cuando mi amor resplandeciente gusta
de darse a no sé qué gratos solaces
que puedan aliviarla de dolores
para calmar, sin duda, mi pasión,
¡pudiera yo también jugar contigo
y así apartar las penas de mi alma!

8 comentarios:

Olga B. dijo...

Rey galés o joven romano, tocas los versos igual, con cuidado y con arte.

Aunque no son vuestros, son vuestros, porque cuando alguien se deja el talento trayendo al español poesía de otros, se asumen todos los riesgos que eso conlleva. Y es un riesgo acompañado de muchas renuncias.

Un abrazo.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Hola, Olga, pues si gusta tengo algunos otros poemas del latino que iré dejando aquí. Es curioso, el sambenito de traductor se me ha ido adhiriendo y ahora cuesta trabajo hacerme reconocer como poeta. Intentaremos solucionarlo este año con algún libro propio. Un abrazo.

Juan Manuel Macías dijo...

Vaya, qué grata sorpresa. Y qué bello suena este Catulo. Ya tengo ganas de leer más. Y no te preocupes por lo de traductor y su sambenito, Antonio. Sólo un poeta puede traducir poesía. O reescribir un poema, mejor dicho, porque la traducción de poesía es una superstición. Pensemos en Ángel Crespo, en Fray Luis, en tantos y tantos. Gratulor tibi. Y un abrazo.

Mery dijo...

Tan pronto paseas por Edimburgo como por Roma, como si las leyes físicas de velocidad, espacio y tiempo no contaran para tí.
El fruto de esos viajes aquí los dejas y así da gusto.

Bromas a parte, buena idea ir pensando en un nuevo poemario propio.
Un abrazo

Jesús Beades dijo...

Precisamente estos días, leyendo a Castellani, me encuentro la idea de que Catulo era un desesperado. En el célebre poema "vivamus, mea Lesbia, atque amemus..." aparecen algunos de los más terribles versos sobre la muerte. Dice Castellani que los podría haber firmado también San Agustín.

Lo de traductor es algo más que un sanbenito; en tu caso es, siempre, un elogio.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Juan Manuel, Mery, Jesús: no es sólo Homero el que duerme a veces. Incluso yo alguna vez me voy a la cama (¡y así, inversamente, se interrumpen los yerros!). Seguramente cuando estaba conciliando el primer sueño habéis dejado aquí vuestros comentarios (como ya he explicado alguna vez, la hora que se consigna en el blog es la local de Irkutsk, junto al lago Baikal, muy, muy, muy al este).
Así que ahora me despierto con vuestras palabras, que agradezco. El poema que cita Jesús será uno de los que presentaré aquí próximamente.
Abrazos para todos.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Y yo que creía que tenías tus latines olvidados. Espero las próximas entregas, que prometo no leer desde la tarima del profesor. Un abrazo.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

La traducción es antigua, querido Antonio, pero aunque haya olvidado mucho latín hay cosas que quedan impresas muy dentro. Sin el latín, yo escribiría mucho peor, no sé si en verso pero sí en prosa. Un abrazo.