El resplandor de la lágrima

Hace ya un par de semanas que leí la más reciente entrega de la poeta Belén Núñez, y diversas ocupaciones y viajes me habían ido impidiendo dejar aquí constancia de su lectura y de la alegría de ver que Belén, ya en perfecta forma, ha dejado atrás, ojalá que definitivamente, ese túnel del que se sale a este resplandor, aunque sea con lágrima.
El breve libro, publicado en Renacimiento, tiene las imperfecciones de la fruta ecológica frente al brillo y la cera impoluta de la de hipermercado, e incluso lo que podría parecer algún descuido se lee como riqueza y rebeldía a la horma y el límite. Así un breve poema cuya única frase se abre con un signo de exclamación y se cierra con otro de interrogación, que podría entenderse como errata pero que adivino deliberado, porque eso es, en definitiva, la vida: el paso de la afirmación a la duda. No me resisto a copiar aquí, entero, el último poema de la colección:

Como un himno
se llega a la mocedad en hora vista.
Se atiende, ordena, actúa.
Cuanto nos exigimos
sólo depende de nosotros mismos,
el resonar de nuestras banderas
y a cada lucha
la fiel servidumbre de estar vivo.

Comentarios

Javier Sánchez Menéndez ha dicho que…
Me parece muy buen poema.

Belén felicidades.
Belén Núñez ha dicho que…
Querido Antonio: Muchas gracias por tus palabras. Aunque escriba poco soy fiel seguidora de tu blog. Felicidades para ti también.
Anónimo ha dicho que…
Me parece de gran belleza y memorable.

Se agracede el compartirlo.
JuanCa ha dicho que…
Acertado Antonio. Así lo entiendo; deliberado contenido escrito pero exacto en su significado, con pocas palabras abarca mucho.

Enhorabuena, Belén!