domingo, 25 de octubre de 2009

Acuses de recibo (II)



Leo los tres poemarios más recientes de la colección Siltolá, que dirige Javier Sánchez Menéndez y está al cuidado del poeta Abel Feu, concienzudo tipógrafo que -ironías de la literatura- tituló su primer poemario Feu de erratas. Los tres grandes libritos que me acompañan a la Fráncfort de la Feria Internacional del Libro son Caricias perplejas, de Olga Bernad; A merced de los pájaros, de Jesús Cotta; y Señales de vida, de Juan Antonio González Romano.
Su lectura, o más bien el contexto en que ésta se ha producido, demuestra que lo digital, Internet, los blogs, no atentan contra la literatura. Al contrario: a Olga y a Juan Antonio los he conocido gracias a las complicidades entretejidas en los blogs. Y si sus poemarios los he leído (bueno, en el caso de JAGR ha sido un libro diferente) en la pantalla del ordenador, porque sus autores tuvieron la amabilidad y la confianza de remitírmelos, el de Cotta he podido disfrutarlo previamente como entradas del blog, a lo largo de los últimos meses.
En el de Cotta hallo una palabra, "girola", que tengo que consultar en el diccionario si se adapta a traducir los gyres de Yeats (que, hablando de blogs, es palabra que acabo de ver vertida por Jordi Doce como "espiras" en su traducción de "The Second Coming"). También un poema que tiene como protagonista a este estupor humano hecho árbol, las secuoyas, cuando publiqué en mi blog un poema con ese título el verano del año pasado: Jesús me hizo ver la coincidencia, absolutamente casual, he de decirlo, entre versos suyos y míos que hablan de la edad de los árboles que nacerían cuando Cristo.
Del libro de González Romano, me quedo con el soneto en tetrasílabos que homenajea a Manuel Machado, y versos tan memorables como éstos:

No importa que estés muy lejos
si sé que conmigo estás.
No me asusta la distancia:
me asusta la soledad.

El de Olga Bernad es también su primer poemario. Y qué magnífica tarjeta de presentación. Es el más extenso de los tres, y en absoluto se puede decir que se haga largo. Cuenta con un certero prólogo de Juan Manuel Macías. Paso y paso sus páginas y confieso mi impotencia para escoger un solo poema. "Todo", "La isla" o "Los pájaros crueles" son muy buenos poemas. Pero mañana anotaría aquí otros, y otros pasado. Qué festín.

Los tres poetas mantienen excelentes blogs, enlazados desde éste. ¿Quién dijo que la literatura está amenazada por Internet?


7 comentarios:

Olga B. dijo...

Muchísimas gracias, Antonio. La misma lectura generosa y atenta que hiciste hace más o menos un año, cuando el poemario aún no se había convertido en libro impreso. Ojalá yo me sintiese capacitada para escribir algo que esté a la altura sobre tus traducciones de los sonetos de Shakespeare, pero me temo que solo puedo disfrutarlas. Últimamente me acompañan y me ayudan a conocerle y conocerte.
Me gusta que nombres a “Los pájaros crueles”. Lo que lamento es que los entiendas tan bien;-) Un poema al dolor de cabeza era algo que tenía que estar en las Caricias Perplejas. El dolor me sorprende y me atrapa igual que la belleza, pero reconvertirlo en poesía y dejar que forme parte de mi libro, igual que forma parte de mi vida, era complicado.
Para que la literatura esté amenazada no creo que fuese necesario Internet, quizá sólo se vuelve un poco más incontrolable. Es, de todas formas, un debate tan interesante como ineficaz. Internet ha venido para quedarse, como el rock and roll.
Un fuerte abrazo.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Desde aquí también, Antonio, mi agradecimiento. Gracias a tu lectura no decaí en mi empeño de publicar y tus palabras hicieron que no desistiese en el camino que me ha llevado a Siltolá. Quedaron atrás, del volumen que leíste, los haikus (que siguen su camino independiente y parece que verán la luz, a su debido tiempo) y el verso largo, del que la revista Clarín ha dado una muestra.
Me alegro que muestres tu preferencia por el sonetillo homenaje a Manuel Machado, uno de los poemas más complejos técnicamente del libro. La principal complejidad: que no se note lo complejo que fue...
Ahora sólo falta que nos podamos conocer en persona. Espero que ese momento llegue pronto.
Un abrazo agradecido.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Me sumo al agradecimiento. Me honra que seamos hermanos de secuoyas y que la girola te haya resuelto un problema de traducción.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Otro abrazo agradecido, con mi admiración.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

No agradezcáis nada. Era de justicia recomendar tan hermosos libros, por fuera y por dentro. Abrazos a los autores y al valiente editor.

Mery dijo...

Me alegra mucho leer esta entrada de hoy, Antonio, porque desde hace tiempo sigo los blogs de estos tres poetas y es muy de agradecer que la poesía se abra camino por estos mundos de Dios, de Siltolá y del ciberespacio.
Un abrazo

José Miguel Ridao dijo...

Es más bien Internet quien amenaza a cierta literatura pagada de sí misma, pues la red pone a cada uno en su sitio. Me alegro mucho de que hayas hecho esta reseña.

Un abrazo para todos.