viernes, 19 de noviembre de 2010

Un poema de Anne Bradstreet



LA AUTORA A SU LIBRO


Fruto deforme de mi mente débil

que quedaste al nacer aquí a mi lado

y amigos inconscientes te raptaron

y a un público extranjero te expusieron;

corriste a trompicones a la imprenta

y a fe que allí aumentaron tus errores.

No fue escaso, a tu vuelta, mi sonrojo

cuando en letras de molde, descarriado,

oí que madre tuya me llamabas;

indigno de la luz te deseché,

tan molesto veía tu semblante;

mas siendo mío, acaso con cariño

pudiera corregir tus deficiencias:

te lavé el rostro y vi nuevos defectos,

y frotando un lunar hice una mancha.

Por ver de igualar tus pies, te estiré,

pero aún cojeas más de lo oportuno;

di en arreglarte con mejores galas

mas no hallé en casa sino basta estopa.

Así, andrajoso, corre donde el vulgo

y no caigas en manos de los críticos;

huye adonde no seas conocido.

Di que no tienes padre si preguntan,

y que tu madre, ay, es pobre, y que por eso

te tuvo que dejar solo en la calle.


(De Poe y otros cuervos. Primeros poetas norteamericanos, Mono Azul, Sevilla)

1 comentario:

Omar Contreras La Torre dijo...

Realmente ella es increíblbe.

Bradstreet es demasiado para esa epóca. Tomar su propia escencia y decirle con el amor del mundo que es un castigo de Dios. Y ese castigo de Dios debe encontrar su camino en la vida.

Es tan dual... quien diria mientras sus contemporaneos se preocupan de llegar a Dios, ella se quedaba con lo vivos escribiendo poemas a las cosas que no deben nacer pero de todos modos nacen.

No habia encontrado una traducción a este poema.
Agradecido de poder leerlo :3