viernes, 4 de febrero de 2011

Tránsito




Dejábamos la otra tarde aquí constancia del centenario de la colección de clásicos grecolatinos Loeb, y hoy comparece el flamante poemario de un helenista y traductor, Juan Manuel Macías, que tiene como pocos asimilada la tradición de Grecia. Juan Manuel ha colaborado en la Revista de la Sociedad Española de Estudios Clásicos y es autor de una magnífica traducción, en la que al rigor se alía la poesía, de la fragmentaria e imborrable obra de Safo.
En esa misma editorial, la benemérita DVD, da ahora Juan Manuel Macías Tránsito, un gran poemario, distinto por independiente; sin aire de escuela alguno; en todo caso, con un magisterio propio.
Se mezclan en estos versos generalmente flexibles (bodas invisibles, salvo para el oído, que ve con ojos clariaudentes, de heptasíabos, eneasílabos y endecasílabos) los dioses y las putas, los escenarios urbanos y los de la imaginación. El yo apenas aparece, o se muestra velado; quiero decir que sólo se advierte al poeta: enajenado, transfigurado en sus letanías.
"Y hacer del cielo / una lenta liturgia tipográfica", escribe en "Villancico". Con ello no sólo nos revela, hijo de Gutenberg, su pasión. También nombra el lugar, ese vasto dominio, en que el lector se halla, no sin las zozobras del infierno, a los largo de sesenta y tantas páginas.
Que el poema "Alberca" me venga dedicado me invalidaría, seguramente, para firmar una crítica profesional y verosímil; no impide, sin embargo, que muestre mi limpia admiración por el libro y por su autor. Y mi agradecimiento.



3 comentarios:

samsa777 dijo...

Es una gran noticia. Me alegro por Juan Manuel y por nosotros, sus lectores. A ver si en estos días me deja la tesis, voy a la librería y lo encargo.
Saludos

Juan Manuel Macías dijo...

Mil gracias, Antonio. Y aprovecho para felicitar a Francisco por su libro Peligro de vida, del que con tanto acierto y sensibilidad hablabas en la anterior entrada.
Abrazo grande.

Olga Bernad dijo...

Es un libro muy bueno. Es así. Simplemente.
Me alegra que ese tránsito haya comenzado su inmenso paseo por los ojos de los lectores y me ha encantado tu limpia reflexión.
Abrazos.