miércoles, 7 de septiembre de 2011

Tablero de sueños




José María Jurado lleva dos años desquitándose de un largo silencio, que en poesía suele ser sinónimo de aprendizaje y decantación. En este género (en verso y prosa), y en el heterogéneo panorama de la antología o las entradas de blog, Jurado ha ido ofreciendo recientemente muestras brillantes que ahora confirma en este Tablero de sueños (Ediciones de la Isla de Siltolá) en el que en casillas blancas y negras (los materiales inéditos y ya publicados) ofrece un inteligente juego, una partida que gana al lector, o en la que el lector gana y mucho, que ambas cosas suceden aquí.
Hay mucha cultura y nula pedantería en estas páginas. En una de ellas, "John Wayne", líneas tan sugerentes y evocadoras como éstas:


Cuando el viento encrespe la melena escarlata de Maureen O'Hara como una higuera celta entre las ruinas, indómita, lo mismo que una cierva pelirroja por los prados verdes de Irlanda, cuando el corazón me golpee el pecho y se requiera la estatura del roble y la tranquilidad del haya, ¿la besarás por mí, John Wayne?


En la localidad de Cong, en el irlandés condado de Mayo, se acaba de conmemorar el sexagésimo aniversario del rodaje de El hombre tranquilo. Y ha asistido, con sus noventa y dos años, casi, Maureen O'Hara. En la foto, la muy besable Maureen pero en otra película que protagonizó algo después, Lady Godiva. A caballo, parece que le hace la competencia a John Wayne. Pero no creo que, de esta guisa, a él le hubiera importado.

Y otro a quien tampoco incomodara, creo yo, es a nuestro Juan Eduardo Cirlot, tan inclinado a enamorarse de unos fotogramas aureolados por el Medievo. Menos aún si recordamos que Maureen bautizó a su única hija con el nombre de Bronwyn.

1 comentario:

José María JURADO dijo...

Mil gracias, Antonio.

Y que nunca falten Cirlot, ni Irlanda, ni Wayne ni Maureen,