domingo, 20 de abril de 2014

Otia Ludovici Alberti Conquensis





Seguramente habrá algún error en la declinación del título de esta entrada, pero lo siento: mi latín no da para más. Sea como fuere, el sentido es claro: "Entretenimientos de Luis Alberto de Cuenca". Y sirve para glosar su flamante colección de poemas: Libro de vacaciones (Colección Palabra de Honor, Visor Poesía).
     Se acercan al centenar los poemas que Luis Alberto ha juntado en este volumen, fruto de la aplicación veraniega a los versos que el autor ejercita durante los meses de agosto, lejos por unas semanas las prisas y las obligaciones. Como un disco rayado, no se puede decir sino una y otra vez que cada entrega nueva del poeta es un motivo de gozo. Y aunque no pocas de estas poesías ya las hayamos leído adelantadas en revistas, qué maravilla la frescura y la profundidad, la gravedad y el desparpajo que enarbolan estas páginas como una bandera contra el aburrimiento.
     La devoción por no pocos temas comunes me hace disfrutar de lo lindo de poemas como "Ensueño céltico", que se abre con este apóstrofe: "Celtas, pienso en vosotros esta tarde, / cegado por un sol mediterráneo / que no es mi sol." Y así, muchos otros. Pero hay un par de ellos que me han llegado especialmente hondo. El primero es "Ah de la vida", en el que reverbera el topos borgeano de no haber sido feliz (en este caso, en realidad, lo mucho que se desconoce o no se ha experimentado). El Luis Alberto que ha ido cumpliendo años cierra así la composición: "Pobre experiencia tengo de la vida. / ¡Qué pena estar tan cerca de la muerte!". En cuanto al segundo, bien podría ser llevado a un taller de poesía para ser comentado si no prescrito como un must. Con el título "Inspirado en Faulkner", sus versos centrales rezan:

El deber del poeta es escribir
sobre la compasión, la fortaleza
y la debilidad, sobre el espíritu
de sacrificio (que redime al mundo),
la piedad, el coraje, el heroísmo.

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