martes, 14 de abril de 2009

Fósil

Este poema tiene escasas horas. No sé cuántos miles de años la realidad rota que guarda.


FÓSIL


Sobre esta planta fósil han vencido

el mármol del salón y los estantes,

Newton y su ley, la busca a ciegas

−con dos copas de más− del sortilegio

cifrado en un unos libros que me huían.

Millares o millones de años hoy

la escoba arrastra al cubo de basura.


Pero no todo cae y se destruye:

la tarde en que encontramos su belleza,

el breve instante inmenso en que convergen

épocas olvidadas y la nuestra,

guardará la memoria. No es posible

romper lo que se imprime en nuestra alma.


Como gota de ámbar aún conservo

de las mínimas hojas la verdura.


2 comentarios:

marisa dijo...

"No es posible romper lo que se imprime en nuestra alma"... No sólo somos lo que leemos o lo que escribimos: somos lo que sentimos, lo que recordamos lo que "se imprime" en el alma. Todo es caduco pero siempre perdura su recuerdo. Bello, bellísimo Antonio. Admirada me dejas ante tus versos.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Muchas gracias, Marisa. Veo que en tu hermoso útimo poema también hablas de la presencia de lo que ya no está. Feliz coincidencia. Un abrazo.