jueves, 26 de abril de 2012

Primer artículo de Feria




Ayer se publicó en El Mundo de Sevilla la primera de mis colaboraciones de Feria. Cada día iré dando algunas pinceladas, brocha gorda y pincel fino, como estas inaugurales:




Toros en Tintagel

Se acaba de cumplir el trigésimo aniversario del comienzo de la Guerra de las Malvinas. Aún recuerdo los partes de guerra (como un título de Juan Bonilla, luego corresponsal en Londres) y el hundimiento del buque Sir Tristram. Alguien de este nombre, Lord Tristan Garel-Jones, que no puede ocultar la prosapia galesa de su estirpe, defendió el otro día en su pregón taurino la fiesta y se batió como un caballero –medieval– contra los prejuicios de sus paisanos. En ello le aflora más la vena céltica –salvaje, arriscada y levantisca– que la mansa flema anglosajona. Me recordó al recreador en el XIX de la literatura artúrica a la que su onomástica pertenece: Sir Alfred Tennyson, quien como Byron con Grecia quiso contribuir a la libertad de España y en 1830, como un espontáneo en la plaza,  saltó la barrera de los Pirineos para entrar en la piel de toro en apoyo del general Torrijos, que había de venir en un barco que languidecía en el Támesis. Su faena duró poco, pues se trataba solo de entregar fondos para la rebelión, como Garel-Jones ha traído el oro de su visión romántica de la tauromaquia a la depauperada consideración que muchos tienen de esta, que se halla en bancarrota (¿y qué no lo está?). No me extraña esa devoción por los toros en alguien que recibe el nombre –Tristán– de un viejo amante de Cornualles, península que incluso tiene forma de asta.

Alí Babá y los cuarenta bandoneones. Por la mañana, el centro sigue con su actividad. A los romaníes de los acordeones se les puede escuchar tocando tangos como “Por una cabeza” o “Mi Buenos Aires querido”. Es la Avenida, y no Caminito; y aunque las notas no emerjan de un bandoneón, en algunos músicos callejeros el efecto es muy evocador de la Argentina. ¡La Argentina! Hay que tener valor, después del lío de Repsol y de YPF. El Gobierno español pone el grito en el cielo por la felonía del viceministro de las patillas rocieras y sin corbata (tal el canon feriante). Es lo que tiene ser ultraliberal en economía. ¿No han defendido siempre las privatizaciones? Pues que con su pan… da de abogados se lo coman. Si Repsol fuera CAMPSA, de donde procede… Esa CAMPSA de la que fue gestor Juan Guerrero Ruiz, el confidente diario de JRJ y “cónsul general de la poesía” según Federico García Lorca, quien como dramaturgo tuvo un éxito descomunal en la bonaerense Avenida de Mayo, que lleva el nombre de ese mes en que desemboca la Feria.

Operación Clavel. Juan Ramón Jiménez es también calle que conduce al Real. Una gitana nos ofrece un clavel, “esa fuente grana de esencia” según el poeta que da nombre a la vía. No aceptamos su dádiva (“RE-GA-LA-DO”, silabea con loable afán pedagógico, será que sabe que hablamos la lengua de Shakespeare, como ella la viperina). No, no queremos que el cosquilleo de los pétalos al olerlo nos distraiga del que aún aroma, esbozo de estornudo, en la memoria. Aquel rojo en el azul de los dieciocho años.


(En la ilustración, Tristán e Isolda, de Waterhouse, compartiendo una copa de manzanilla)

miércoles, 25 de abril de 2012

LA RESISTENCIA




Gira la cerradura torpemente,
lo mismo que una piedra de molino
que el tiempo atasca y traba con su peso.

Tantos años de usarla el viejo joven
engrasaron con roce y con obstáculos
este torpor, la artritis del metal

que como un hombre lento que rezonga
va arrastrando los pies entre protestas.
Como quien sube un monte va el pestillo  

renqueando y sin brío. Lo refrenan
el polvo y la invisible telaraña.
La puerta –él mismo– apática se abre

pues nada ya le espera al otro lado.

                                                          
                                                                                               (abril de 2012)

lunes, 23 de abril de 2012

domingo, 22 de abril de 2012

Una propuesta para el Día del Libro



Ya que he dedicado mucho tiempo y esfuerzo a su traducción, ¿cómo no recomendar su lectura? Alfredo Valenzuela me ha pedido unas declaraciones para la agencia EFE, y algunos periódicos comienzan a publicarlas. Se pueden leer aquí.

viernes, 20 de abril de 2012

El crédito social



España se ha introducido en una espiral perversa. Muy resumidamente, se están haciendo grandes recortes presupuestarios con el fin de hacer disminuir el déficit y así evitar el riesgo de una posible intervención de la Unión Europea en nuestras finanzas. De la credibilidad de esas acciones se prevé que se producirá una relajación en la presión de "los mercados". Pero la verdad es que la austeridad y la buena administración de los recursos, siempre loables, dan en nada si luego, por el motivo que sea, en las subastas de bonos los intereses se siguen disparando.
Por esa paradoja, unas décimas de más en los intereses comprometidos en esas subastas cuestan muchos cientos o miles de millones de euros, lo que el supuesto ahorro en gastos de enseñanza, por ejemplo, se va al traste. Como suele decirse, esto es hacer un pan con unas tortas.
El resultado de estropear -aún más- la enseñanza a costa de aumentar las ratios y desgastar a los ya muy maltrechos profesores (especialmente en Secundaria) será un lastre que durará años. Que padeceremos años, aunque quizá no lo notemos, porque siempre se puede ir a peor (así llevamos décadas). ¿No sería más fácil buscar otras formas de financiar el Tesoro, no mediante bonos vendidos a filibusteros de la City o Wall Street sino a los españoles que van quedando (tras los que ya han empezado a emigrar)?
Yo creo que por aquí nos conformaríamos con intereses modestos a cambio de que no se deteriorasen más las condiciones de habitabilidad. Que profesores y padres de alumnos, los que puedan, preferirían dedicar unos ahorros a esto, con un justo rédito (no usura), en vez de soportar aulas imposibles y una enseñanza evanescente, empobrecida para sus hijos. Si se trata de adelantar (dinero, y también en el sentido de avanzar, de progreso), en un Estado verdaderamente democrático la financiación pública debería aspirar a provenir de los propios ciudadanos. De quienes quieren bienestar más que lucro, una sociedad sana más que sociedades anónimas. Digo yo. Pero claro, como no sé de economía a diferencia del ministro del ramo, que trabajó en Lehman Brothers...

jueves, 19 de abril de 2012

La biblioteca de Dalí


En Figueras, su pueblo y donde radica el museo a él dedicado, se ha celebrado el simposio "Literatura y pensamiento en Salvador Dalí". En las jornadas, Juan Manuel Bonet ha hablado de la biblioteca del pintor, en la que al parecer, y llama esto la atención, no se hallan ejemplares de Federico García Lorca ni de Sigmund Freud. Hablar de la ausencia de Lorca y Freud en la biblioteca de Dalí no es del todo exacto. Lo verdaderamente freudiano, y que daría para toda una monografía, es que Dalí no tuviera libros de Lorca, a quien le unió tan estrecha relación durante los años de la "Resi".

martes, 17 de abril de 2012

Dickens y nuestro desastre económico




Ando estos días por la Inglaterra de la Regencia y la victoriana de la mano de Claire Tomalin y su biografía de Dickens. Y anoto dos lecciones que mucho nos habrían ayudado hace unos años pero que -nunca es tarde- aún tienen aplicación. Algo sabían de crisis económicas John Dickens y su hijo Charles, pues la recesión económica de 1826 en Inglaterra hizo que, al cerrar el periódico de la City en que el padre publicaba artículos sobre seguros marítimos, la familia, desahuciada, abandonara la casa en que vivía.
John Dickens, siempre endeudado, le dio al futuro novelista este consejo: que con unos ingresos de veinte libras al año un gasto de diecinueve libras con diecinueve chelines con seis peniques significaba la felicidad, pero que el gasto de un chelín más significaba la infelicidad. La lección se la aplicó luego el autor de David Copperfield a un personaje de este libro suyo. Pero hay más.
Poco después Charles Dickens, que trabajó de niño llenando y etiquetando botes de betún, cuidó de no derrochar su magro salario semanal, dividiendo las monedas en paquetitos sobre los que escribía cada uno de los días de la semana. Jamás tocaba los de los días venideros: lo que poseía, eso gastaba.
Aquí y en tantos países nos hemos endeudado hasta el cuello. Y, claro, ahora quieren cortárnoslo.
Se me ocurre alguna fórmula para evitarlo, pero esto es ya otra historia.



Por qué la poesía




Con este título moderaré una mesa redonda con Jacobo Cortines y Luis Alberto de Cuenca este jueves a las 20 h. en la Feria del Libro de Tomares (en la carpa de la plaza del Ayuntamiento). Arriba, en el cartel, la lista completa de actividades, que como se verá es bien nutrida e interesante.

domingo, 15 de abril de 2012

Visto y oído



LAS DOS ACERAS


En la calle encalada, estrecha y verde,

frente por frente el colegio, el geriátrico;

el canto de avecillas y el silencio.

A la hora del recreo, los ancianos

cuelgan en el aire su algarabía.


(Sevilla, 13-4-12)

sábado, 14 de abril de 2012

Corrección


El sábado pasado, Antonio Muñoz Molina hacía en Babelia un repaso al género biográfico en España y se preguntaba para cuándo una biografía de Cernuda. Ciertamente, recibí con estupor el lapsus. Algunos amigos, como Álvaro Valverde o Jordi Doce, alertaron públicamente o en privado sobre la omisión. Hoy, con diligencia y honradez, AMM corrige el error en la misma página . Es de justicia reconocer y agradecer su gesto.

Juan Carlos Abril sobre "Lejos"




En el número 739 de la revista Cuadernos Hispanoamericanos, Juan Carlos Abril reseñaba Lejos. Omito los párrafos elogiosos, que agradezco y por supuesto no copiaré aquí, y me quedo con esta interpretación, que me parece muy atinada. En su texto crítico, "Una suerte de fuga", escribe:

La poesía se encuentra en cualquier sitio que nosotros seamos capaces de detectar, en cualquier sitio que nos sirva para desplazarnos, como una suerte de «fuga», pues en eso se podría resumir ese Lejos del título.


viernes, 13 de abril de 2012

Twit



Hace unos años, el móvil era el meollo del que partía un crimen en las novelas del género, o el arrullo cimbreado por el aire, como una galaxia melódica e infantil, en el cuarto de los niños. Hoy es otra cosa, claro.
Una poeta joven me escribe y muy educadamente me trata de usted. Le digo "Tuteémonos". Y por influjo de la tontería reinante, que cala hondo (yo estoy ya empapado), me parece que es una errata y que le estoy escribiendo "Tuiteémonos". Hasta hace poco, la palabra twit, el gorjeo del pájaro, solo la conocía de "El sermón de fuego", la tercera parte de La tierra baldía, y, gozosamente, de algún otro poema con onomatopeya de aves. Hoy casi no queda ya cabeza de chorlito que no emita alguno.

jueves, 12 de abril de 2012

Heteronimia




Salía el mes pasado en las páginas literarias del Faro de Vigo, el periódico que dirigió Cunqueiro, qué gran honor, esta reseña de La gente corriente de Irlanda, la recopilación de artículos que para celebrar el centenario de Flann O'Brien publicó este otoño Nórdica. Nada dice el reseñista de la traducción ni del traductor: será que, aspiración máxima del oficio, le ha gustado aquella porque no ha notado la intromisión de este, olvidando que es versión de páginas escritas originalmente en irlandés (unas pocas) y en inglés (las más). Sí menciona, como suele ser habitual, la lista de seudónimos que empleó O'Brien (no era este su apellido).
¿Dije que celebro que no se mencione mi nombre como prologuista y traductor, concediéndome así el honor de asimilarme a algunos de mis queridos y anónimos bardos medievales? Pues se estropea este bonito efecto cuando, ya a pie de página, como puede comprobarse, veo un heterónimo, ese Antón Riveiro del que nada sabía y que ya es otro de mis nombres. Algo así se llamaba también, recuerdo, el cura que bautizó a Pessoa.

miércoles, 11 de abril de 2012

¿Qué tiene el agua de Irlanda?


Liam O'Flaherty, autor de Deseo



Publica hoy El País un artículo que me pidió Winston Manrique Sabogal sobre la literatura irlandesa. Trato de hacer ahí una panorámica de su prosa y su poesía. Digo "trato" por que mi ordenador no tiene memoria suficiente para albergar todo lo que se podría escribir sobre las literaturas (al menos en dos idiomas, hoy) de aquella isla. De "esta", quiero decir, que tan cerca la llevo. Como se dice en el periódico, el texto se publica con motivo de la traducción directa del gaélico irlandés de Deseo, el volumen de cuentos de Liam O'Flaherty que acaba de publicar Nórdica.

martes, 10 de abril de 2012

Lo que dijo el zorzal





Tú, cuya faz los vientos invernales
padeciera, que has visto la neblina
y oscuros olmos entre querellas gélidas,
para ti Primavera es la cosecha.

Tú, cuyo único libro fue la luz
del supremo negror que te nutría,
noche tras noche, estando Febo ausente,
para ti Primavera es triple alba.

Oh, no persigas la sabiduría,
que no la tengo, aunque mi canto es cálido.
Oh, no persigas la sabiduría,

que no la tengo, aunque la tarde escucha.
A quien el ocio pesa no está ocioso,
y quien piensa que duerme está despierto.


Me he acordado de este soneto de John Keats, que traduje hace años e incluí en Poemas (la edición que cuidó en La Veleta Andrés Trapiello) leyendo anoche sobre John Clare, el poeta campesino de Northamptonshire que lo sabía todo sobre las aves y la flora de su tierra. En un parque de Londres un caballero y una dama se deleitaban con el canto de un pájaro en un arbusto. Y, gentes de ciudad, ponderaron mucho lo melodioso del ruiseñor, quizás pensando en la oda del ya difunto Keats. John Clare, que pasaba al lado, se dio cuenta enseguida de que el pájaro en realidad era un zorzal. El episodio podría llevar como título unas palabras de Eliot, "the deception of the thrush". O, libro de Aquilino Duque, El engaño del zorzal.





lunes, 9 de abril de 2012

Cúpulas y capiteles


No miento si afirmo que durante semanas -¿meses?- este libro de José María Jurado ha estado en muy buena compañía en mi escritorio. Un sillar más de la muralla que lo hunde y me protege del mundo, ha permanecido junto a ensayos de Seamus Heaney o los versos de Claudio Rodríguez, sobre El fugitivo (la poesía reunida de Jesús Aguado) y bajo una selección de los poemas de Aphra Behn. En los últimos días también ha compartido mesa con libros de Tomás Segovia y algunas obras raras y exquisitas recién arribadas de México. Hoy lo he desenterrado, tan vivo en la literatura como las ruinas de Troya (hay un homenaje a Homero en el libro).
Leí Cúpulas y capiteles nada más publicarse, y los días -tan preñados de afanes- me han ido apartando de su pronta recensión, como hubiera deseado hacer. Tanto tiempo ha transcurrido desde que me acompaña, que ahora el eco, la noticia, ha de ser urgente. Aquí va, y breve.
Entre el centenar de sus páginas están algunas de las mejores que he leído últimamente. No todas, naturalmente, pero qué intensidad tienen estas. Un lector apresurado podría creer que se trata de una colección de prosas que vieron la luz en su blog La columna toscana, pero aquí hay muchos más poemas de lo que parece (solo se ofrecen cuatro en la disposición versal ortodoxa). Sin menoscabo del elemento narrativo de algunos textos, hay versos y más versos -príncipes disfrazados de plebeyos- embozados en la capa oscura y siempre más áspera de la prosa. Esto sucede a menudo, en sucesión de endecasílabos y alejandrinos gloriosos. En algún caso, como en una hermosa estampa de París, a la prosa estrictamente hablando, evocativa, le sucede a modo de coda el lirismo magnífico de emoción y dicción, sin los renglones cortos del verso pero con todas sus cualidades rítmicas.
Sin embargo, no sólo hay viñetas viajeras por ciudades u obras literarias, sino también un excelente puñado de monólogos dramáticos, con introspección psicológica y a la caza de la verdad del personaje, que no hubiera despreciado Browning.
Al final de Cúpulas y capiteles estoy convencido de que Jurado podrá asegurar, como el Marco Polo de su semblanza: "y cuento mis ganancias por lectores felices".
Para las antologías quedarán "Coloquio de Cervantes y Lope, "Stalin", "Moriscos" o el más borgeano aún que cristiano "Cachorro" (que alude, lo anoto solo para los lectores que no son de Sevilla, a una de las más veneradas tallas de la Semana Santa de aquí).
Sí, los libros a los que me refería al principio han estado muy bien acompañados.


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domingo, 8 de abril de 2012

La impostura




Más inteligente que yo, cuando le maúllo mi gata sabe siempre que estoy impostando. Ay, este hombre, responde aburrida y entre dientes, con una queja humanísima.

jueves, 5 de abril de 2012

Abril y silencio



Hoy publica la edición sevillana de El Mundo la cuarta de mis colaboraciones de esta serie tan pasada por agua que a veces uno tiene que recurrir a miradas oblicuas. Aquí, unas líneas del artículo que publiqué ayer miércoles:

En su poema “Abril y silencio”, el Nobel sueco Tomas Tranströmer ha escrito este verso: “La primavera está desierta”. Así se hallan esta Semana Santa pluvial tantos lugares otros años atestados, en los que no cabía ni siquiera el alfiler de la lluvia. A falta de las que todos desearíamos, de las procesiones, ensayo imágenes, quiero decir metáforas. Por ejemplo, esta vista en el Paseo de Colón tras pasar la Estrella: “Una larga hilera, túnicas blancas con cinturones amarillos, con sus llamitas verdes encendidas esperan a sus clientes los taxis”. O bien: “El cielo es una vieja cañería de plomo, pesada y gris, que se ha licuado y chorrea triste sobre la ciudad”. O, finalmente: “Escampa. Mínima marcha de un clarinete único, sobre las tejas pasa, con hábito negro y capirote naranja, cantando el mirlo”.


martes, 3 de abril de 2012

En la muerte de quien veló a Cernuda



Funeraria donde fue velado Cernuda, febrero de 2010


En su casa de Toluca ha muerto asesinado el poeta tapatío Guillermo Fernández. La violencia ha alcanzado en México niveles impensables, y ahora le ha tocado a este escritor que estaba a punto de cumplir los ochenta años. Al parecer, la vivienda de Fernández fue asaltada y él recibió un mortal golpe en la cabeza tras ser maniatado.
Guillermo Fernández fue, además de poeta, un importante traductor del italiano. Da que pensar que haya seguido tan fielmente los pasos de su traducido Antonio Tabucchi, que murió la semana anterior. La diferencia es que el italo-portugués (lo segundo por vocación) murió tras larga enfermedad, y el mexicano, como tantos compatriotas, súbitamente y por mano ajena.
Cuando Luis Cernuda murió en la ciudad de México el 5 de noviembre de 1963, Guillermo Fernández apareció en la funeraria Gayosso de la calle Sullivan, donde estaban los restos del poeta sevillano, acompañando a Carlos Pellicer. Fernández, que había llegado de Guadalajara, no llegó a conocer nunca a Cernuda: Pellicer y él habían quedado para comer con el autor de La realidad y el deseo precisamente el mismo día en que éste murió de un infarto. Por la noche, tras irse los demás, Fernández se quedó solo velando el cadáver de Cernuda y compuso dos sonetos que dedicó a Concha Méndez y Paloma Altolaguirre. Luego, la mañana del 6 de noviembre fue una de las pocas personas que asistió al entierro en el Panteón Jardín.
Cuando llegó el primer aniversario, escribió estos otros sonetos, con su coda. He sentido un escalofrío al conocer la muerte de quien veló, un joven solo con un muerto, a Luis Cernuda, hará pronto cincuenta años.


lunes, 2 de abril de 2012

Inocentada


Ayer, 1 de abril, Domingo de Ramos, fue en los países de habla inglesa April Fools’ Day, la jornada en que allí se gastan bromas como si fuera nuestro 28 de diciembre. A más de un turista le habrá parecido inocentada propia del día encontrar Sevilla, esta ciudad supuestamente soleada, bajo el imperio británico de los paraguas. Y él, con sus bermudas y sus chanclas.

domingo, 1 de abril de 2012

Mi visión de la Semana Santa



Tras el debut del año pasado, mañana Lunes Santo comenzaré de nuevo mis colaboraciones de Semana Santa en la edición sevillana de El Mundo. Pero me parece a mí que, visto el tiempo que hace, voy a estar más pendiente del cielo que de la página.
Si miro arriba, solo veo el costado de un portaaviones del que quieren despegar escuadrillas de no menos grises chubascos. A ver si el Japón entra en batalla (incruenta) con su imperio del sol.