Ya está impreso, y supongo que distribuyéndose, el Bartleby el escribiente de Melville que muy lujosamente publica Metropolisiana con ilustraciones de Manolo Cuervo y traducción y "casi un epílogo" míos. Lo acompaña en esta salida en la misma colección Olalla, de Robert Louis Stevenson, con los cooficiantes Bella Moreno y Juan Bonilla. Aquí, la noticia recogida por Alejandro Luque en El Correo de Andalucía. La edición es muy, muy hermosa, y me dicen que Papá Noel está pensando adelantar la Navidad a esta primavera (su trineo sobre campos de almendro) sólo para repartir ejemplares de ambos títulos...
Tras la muerte de su esposa, el poeta estadounidense Longfellow se dedicó a la traducción de la Commedia. Acerca de esa experiencia casi terapéutica escribió esta secuencia de sonetos en homenaje a Dante. La traduje en mi antología bilingüe Poe y otros cuervos. Primeros poetas norteamericanos (Mono azul, 2006).
Suelo decir a mis alumnos en el Taller de Poesía que no se conformen con el orden en que aparecen los versos, que no tengan empacho en alterar su orden cuando convenga, y que incluso es lícito modificar el de las estrofas, si con ello gana la arquitectura del poema. Decía ayer que había compuesto un haiku durante la mesa redonda de Perfopoesía a la que fui para saludar a Juan Manuel Macías (sin conseguirlo más allá de un gesto, pues no pude quedarme hasta el final). Y ahora me pregunto: ¿quedará mejor el haiku dándole la vuelta como un calcetín? Es decir:
Último día del II Festival Internacional de Perfopoesía de Sevilla. Acudo a la Alameda, con interés por la mesa redonda sobre "Editoriales emergentes". Estaba previsto que hubiera otra previa sobre "Jóvenes editoriales", pero al final la organización ha decidido unir ambas, con lo que se han encontrado en el estrado Nacho Escuín, de Eclipsados; Diego Vaya, de SIMLibros, David Moreno, de Ediciones Transhumantes; Fernando Iwasaki, de Renacimiento; Uberto Stabile, de EDITA, Juan Manuel Macías, de DVD; y Jabo H. Pizarroso, de Mono Azul, como moderador.
Sobre la página blanca del techo del pabellón, arbóreos pájaros de los plátanos de Indias trazaban sus efímeros versos, tan mínimos, como sugerencia de sombras chinescas. Animada conversación tras el lógico comienzo algo envarado, una vez que se sueltan las lenguas y se dialoga. Se prolonga la charla más allá de lo previsto, y no me da tiempo a saludar a algunos de los participantes. A la salida, abrazos con Alejandro Luque y Jesús Aguado. Se ha hablado de nuevas tecnologías, de blogs. Me llevo, apuntado en la blackberry, un haiku:
"...Que veinte años no es nada, que febril la mirada..." cantaba en célebre tango Gardel. Publicadas en 1989, estas tankas de mi plaquette Bajo otra luz me pedían hoy venir a esta página. Y quién soy yo para negarme.
EDITAR EN LOS MÁRGENES, jueves 19 de febrero, 20:00 h., FNAC de Sevilla
A cargo de JULIÁN RODRÍGUEZ y CAROLA MORENO, de Contexto Editores
Los miembros de Contexto Editores, la asociación ganadora del Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural del año 2008, Julián Rodríguez (Editorial Periférica, de Cáceres) y Carola Moreno (Ediciones Barataria, de Sevilla) presentan la charla “Editar en los márgenes”. En este espacio se tratarán temas como: nuevos editores para nuevos tiempos, la edición desde la periferia, la apuesta por los autores jóvenes, el rescate de los “clásicos diferentes” o el editor como lector privilegiado entre otros.
Promete ser muy interesante, no sólo porque permitirá conocer lo que se está haciendo en este momento, sino también lo que se cuece y será realidad próximamente.
A partir del 26 de febrero inclusive, comenzaré un nuevo período de sesiones del Taller de Poesía que imparto en la Escuela Andaluza de Escritores. Será los jueves de 18 a 20 h., y se puede obtener más información en los teléfonos de la Escuela (954 22 69 52 y 955 11 24 32), o directamente en la sede de Calle Imagen 3, 2º A (Sevilla). Si ya escribís poesía o queréis empezar a hacerlo, me parece una buena ocasión para compartir versos y reflexiones con otras personas "aquejadas" de la misma enfermedad.
Gran lectura de poesía amorosa en la Iglesia de los Carmelitas de la Calle de los Padres Blancos (Aungier Street, 56) de Dublín, durante la Misa de las once de la mañana, el Día de San Valentín, 14 de febrero de 2009.
Poemas de Nuala Ní Dhomhnaill, Liam Muirthile y Colm Breathnach. Canciones tradicionales irlandesas a cargo de Lorcán Mac Mathúna. Los poetas leerán una selección de poemas del libro Poesía amorosa en irlandés, editado por Ciarán Mac Murchaidh y publicado por Cois Life.
Y ya que hablamos de amor, para los enamorados de Irlanda copio aquí la convocatoria en irlandés:
MÓRLÉAMH FILÍOCHTA GRÁ I SÉIPÉAL NA gCAIRMILÍTEACH, SRÁID NA mBRÁITHRE BÁNA (56 SRÁID AUNGIER, BAILE ÁTHA CLIATH 2), AG AIFREANN A hAON DÉAG, LÁ FHÉILE VAILINTÍN 14ú FEABHRA 2009.
Filíocht le Nuala Ní Dhomhnaill, Liam Ó Muirthile, agus Colm Breathnach. Amhránaíocht ar an sean-nós le Lorcán Mac Mathúna. Beidh na filí ag léamh rogha dánta ón leabhar Filíocht Ghrá na Gaeilge, curtha in eagar ag Ciarán Mac Murchaidh, agus foilsithe ag Cois Life.
El concierto de The Dubliners en Córdoba fue memorable por muchas razones. Son canciones las suyas que gozan ya de un lugar en nuestro corazón, y las interpretaciones fueron mucho más poderosas de lo que se podría pensar en tan mayores músicos. Planeaba, sí, en el ambiente la reciente muerte, en agost pasado, del inimitable Ronnie Drew. Hubo palabras para él, y para Luke Kelly, el vocalista desaparecido hace ya bastantes años. Este es un blog que trata principalmente de literatura. ¿Cómo omitir entonces que cantaron "The Auld Triangle", de Brendan Behan? De Patrick Kavanagh, aunque la esperábamos, no cantaron, ay, esa maravillosa elegía que es "On Raglan Road". Pero sí entonaron -y nos entonaron el cuerpo en la fría noche febrerina- el "Finnegans Wake" de joyceanos ecos. Aquí, para quien quiera regalarse un momento de emoción, Luke Kelly cantando una de las joyitas que se pudieron oír en Córdoba: "The Night Visit Song". Como dijo Seán Cannon en el concierto, "es una canción escocesa, pero a pesar de eso vamos a cantarla"...
Va terminando un fin de semana más irlandés aún que de costumbre: comenzó el jueves en Madrid, con la lectura de Seamus Heaney, continuó en Sevilla el viernes, traduciendo a Swift, y culminó anoche en Córdoba con el concierto de The Dubliners (esta tarde de domingo seguiré con don Jonathan, quien fuera deán de la Catedral de San Patricio, en la capital de Irlanda).
En Madrid, el reencuentro con Heaney no pudo haber sido mejor: almuerzo con él, su mujer Marie, Jordi Doce y Pilar García, del Círculo de Bellas Artes. Larga conversación, alabanza de uno de los mejores pubs de Dublín, The Palace, especulaciones sobre quién será el próximo Professor of Poetry de la Universidad de Oxford, el debate acerca de la selección de los poemas que leería por la tarde... De Seamus ya tengo varios libros dedicados; en esta ocasión llevé a Marie mi ejemplar de la primera edición de Over Nine Waves, su excelente sinopsis de la antigua narrativa irlandesa: Cuchulainn, Finn, los santos altomedievales (acababa de ser Santa Brígida, el 1 de febrero, día de la festividad pagana de Imbolc)...
Luego, tras la estupenda lectura (Heaney se sabía los poemas de memoria y apenas tuvo que consultar el texto), y tras saludar a varios amigos, unos cuantos nos fuimos a seguir charlando de poesía y lo que se terciara junto a unas cervezas. Jordi ha dejado en su blog la sabia presentación que, no menos sabiamente, decidió no leer, para no restar un solo minuto al Nobel (también en su blog se pueden leer varias y excelentes traducciones de Heaney). Martín López-Vega, a quien también vimos por allí, dejó en su blog poco antes del recital la traducción del más reciente poema de Heaney aparecido en The New Yorker, que, paradójicamente, Heaney conoció, así traducido, antes de verlo publicado en la revista. Para unirme a ellos, dejo aquí los dos poemas que a lo largo de los años he escrito para o sobre él. El primero, es un poema dedicado a su padre, cuando murió; el segundo (ya aparecido en el blog), parte de una experiencia mágica acaecida durante su lectura en Córdoba esta pasada primavera.
Del concierto de los Dubliners también en Córdoba hablaremos mañana...
Aquí, la cuarta y última entrega de esta miniserie catuliana, justo cuando acabo de finalizar un breve viaje y, cuando tras la lluvia de Madrid, y la nieve en La Mancha, me encuentro con una Sevilla casi primaveral -hoy sí, no sé mañana-, como los días que se anuncian en los versos.
Ya trae la primavera días templados, ya en el cielo el furor del equinoccio calla ante las brisas dulces del Céfiro. Dejemos los campos frigios, Catulo, y los de la requemada Nicea; vamos a las metrópolis del Asia. Ya tu inquieta mente ansía vagar, tus animosos pies ya cobran fuerzas. ¡Oh, queridos compañeros, adiós! Aquí desde el hogar vinimos juntos, cada uno volverá por separado.
Al parecer, Catulo robó esta imagen de lo escrito en el agua, por este orden, a Cernuda ("Escrito en el agua" es el texto que cierra Ocnos), y a Keats, que se inspiró en Cernuda, cuyo epitafio por él mismo elegido es "Here lies one whose name was writ in water".
Y en cuanto a lo que se dice en el poema, ¿qué pensáis, chicas? ¿Tenía razón Catulo? ¿Qué pensáis, muchachos?
Dice la mujer que amo que con nadie
se uniría más que conmigo
por más que el mismo Júpiter quisiera.
Lo dice; mas lo que una mujer dice
a un amante fogoso,
en el viento y en la corriente hay que escribirlo.
Aquí, un viejo poema que escribí a una antigua amante y que, por tono y ambientación, pensé que podría sonar bien en latín. Le propuse su traducción a Catulo, quien aceptó enseguida. Tras mi poema, su versión:
Vivamos, Lesbia mía, amémonos
y nunca nos importe un solo as
todo cuanto murmuren los ancianos.
Los soles que declinan luego pueden
salir una vez más, pero nosotros,
apenas que decline nuestra luz
tendremos que dormir noche perpetua.
Entrégame mil besos, después cien,
y, luego ya, otros mil, y cien de nuevo,
otros mil más aún, luego otros cien.
Después, cuando sumemos muchos miles,
para ignorar la cuenta la liaremos,
no nos vaya a aojar un envidioso
sabiendo cuántos fueron nuestros besos.
Viuamus, mea Lesbia, atque amemus, rumoresque senum seueriorum omnes unius aestimemus assis. Soles occidere et redire possunt: nobis, cum semel occidit breuis lux, nox est perpetua una dormienda. Da mi basia mille, deinde centum, dein mille altera, dein secunda centum, deinde usque altera mille, deinde centum. Dein, cum milia multa fecerimus, conturbabimus illa, ne sciamus, aut nequis malus inuidere possit, cum tantum sciat esse basiorum.
Hoy, por cambiar de aires, paso por Roma y dejo aquí mi versión de uno de los más célebres poemas de Catulo:
Ay, pájaro, delicia de mi amada, con quien juega ella, y posa en su regazo; a aquel que da la punta de su dedo y así suele incitar a hoscos mordiscos cuando mi amor resplandeciente gusta de darse a no sé qué gratos solaces que puedan aliviarla de dolores para calmar, sin duda, mi pasión, ¡pudiera yo también jugar contigo y así apartar las penas de mi alma!