martes, 26 de octubre de 2010

Carne de gato




El poeta y narrador Miguel Ángel García Argüez presenta su novela Carne de gato, publicada por Paréntesis, en la Biblioteca Pública de Cádiz el 28 de octubre a las 19,30 h. Se puede hacer una cata de la -estupenda- novela aquí.

domingo, 24 de octubre de 2010

Innisfree (2)



Sé que abuso de lo que parecen boutades sobre influencias y precedencias literarias (aquí he dado ya alguna muestra de ello). Sin embargo, en este caso es cierto: escribí este verano el siguiente poema, que tuvo eco en un pasaje de la novela de Chesús Yuste La mirada del bosque, escrita el año pasado y que leí en mayo. Él a su vez es el responsable de que John Ford haya imitado este motivo volandero en la escena de apertura de su último estreno, El hombre tranquilo, ese blockbuster que promete aposentarse en los cines de la eternidad.

INNISFREE


Innisfree? This way.


(Michaeleen Oge en The Quiet Man)


¿Ves ese camino que corre junto a los sauces

y empinadamente abraza aquella loma,

ése que ahora sobrevuelan unos cuervos?


Pues ése no es el camino.


¿Ves el puente que salva aquel riachuelo

donde dos hombres pescan el salmón,

la vereda que se adentra en el boscaje,

la tupida amistad de la arboleda?


Pues tampoco se llega por allí.


Si buscas Innisfree, viajera,

callada hada de mis sueños de Irlanda,

toma siempre el camino más recto:


adéntrate en mis ojos y mis brazos.

Cámara oscura





Este miércoles a las ocho de la tarde estaremos en Madrid (librería Tres Rosas Amarillas, San Vicente Ferrer, 34) en el lanzamiento público de un maravilloso libro de relatos, Cámara oscura, de la gaditana Pilar Vera. Por la temática y atmósfera del libro no había mejor presentador para él que Luis Alberto de Cuenca. Y efectivamente, será él quien lo presente, cómplice de los duendes e íncubos que habitan el libro. Hoy Diario de Cádiz publica una estupenda entrevista con la autora. Se puede leer pinchando aquí.
Yo, privilegio del oficio de editor, estaré presente. Y vosotros, ¿estando en Madrid os lo vais a perder?

sábado, 23 de octubre de 2010

Innisfree




(...) Pero Innisfree como tal pueblo no existe. Ford lo utilizó como emblema del país de sus padres, y superpuso el cristal de ese nombre al azogue de una aldea verdadera -Cong- que, cosas de la fonética, resulta ser de nombre más evocador de otros títulos fordianos como Mogambo o Hatari! que de lo irlandés añejo.
A Cong se llega por la carretera que bordea al Lough Corrib, y a la derecha, al final de terraplenes y pendientes, comienzan las aguas del lago, salpicado por centenares de ínsulas e insulinas que componen el jaspeado de su superficie, como la piel de uno de esos salmones o truchas en los que es tan abundoso. Alentados por esa prodigalidad acuden muchos pescadores todos los años, y por tal fue tomado el protagonista de El hombre tranquilo al llegar a la región.
Por túneles en la fronda, azul grisáceo entre la gama de los verdes, el coche, matrícula de Roscommon, se conoce el camino como si éste fuera su condado. Lo llevan mis manos, cuyas líneas portan inscritas el destino de la venida a este lugar, demostración palpable de una quiromancia grabada en las arterias y venas que embrazan al corazón que es el volante y su airbag, como la imagen prensil de un anillo de Claddagh bajo la corona mágica de una iluminación celeste. La calzada sombría aun en verano, por el vicioso follaje que la rodea, lleva hasta las primeras casas, en las que ya se adivina la presencia de los personajes de Ford. Las pocas calles llevan ineludiblemente a los mismos sitios: la exigua plaza o ensanche, el pub, la iglesia en la que Sean le ofrece agua bendita a Mary Kate... (o la iglesia en la que siempre queremos recordar que Sean le ofrece agua bendita a Mary Kate). Repaso fotografías de Cong o Innisfree, y me veo de espaldas al bar de Pat Cohan, inalterable rótulo azul, que fue escenario de tantas felicidades de la película, hoy junto a un inoportuno surtidor de Texaco, intruso en el encuadre. (...)


Las ciudades del hombre, Llibros del Pexe, 1999.


En la muerte de Alí Chumacero


Ha muerto, hace sólo unas horas, el poeta Alí Chumacero. Pese a su breve obra, era considerado uno de los más importantes de México. Los españoles le debemos, entre otras cosas, haber propiciado, y cuidado, la tercera edición de La Realidad y el Deseo, de Luis Cernuda.
El pasado mes de febrero, unos días después de mi regreso a España, se le rendía un homenaje en el Palacio de la Minería de la Ciudad de México y en la ocasión se presentó el documental Alí Chumacero. Palabras en reposo. Valga aquí este recuerdo al editor de Cernuda, una de las diecisiete personas -vasta compañía para quien siempre fue un solitario- que asistieron a su entierro en el Panteón Jardín la mañana del 6 de noviembre de 1963.


jueves, 21 de octubre de 2010

Presentación de Vida Nueva


Volvimos de Cádiz y de la grata compañía de amigos, a la que regresaremos pronto en otra presentación. Allí, el miércoles hablamos de la novela Vida nueva (Paréntesis) de José Manuel Benítez Ariza. Éstas son las palabras que escribí para hablar de su estupendo libro. Llamará la atención que, espontáneamente, los dos dijéramos algunas cosas parecidas (él presentó mi Macedonia de rutas). Otra cosa más que nos une:

Hay cosas impagables.

Por ejemplo, presentar este libro de José Manuel Benítez Ariza hoy en Cádiz, precisamente el escenario por el que se mueven los personajes de su novela.

Y además, hacerlo rodeado de amigos, muchos de ellos comunes a los dos. La guinda del pastel la coloca el hecho, la gozosa circunstancia de que también él presente en este mismo acto un libro mío.

Yo no soy sólo el editor de Vacaciones de invierno y ahora de Vida nueva, sino fiel lector de José Manuel desde hace muchos años, y como autor he coincidido con él en suplementos, revistas y editoriales. Hasta hemos llegado a traducir el mismo libro, Bartleby el escribiente, de Melville. Será por eso que, como dice una amiga, hemos llegado a parecernos incluso físicamente.

Si incurriera en el error de ponerme pedante, diría que Vida nueva se trata de un auténtico ejemplo de bildungsroman (“novela de crecimiento o desarrollo de su protagonista”). Y en efecto, ese paso de una edad a otra, con las modificaciones que conlleva, está presente en la novela, siguiendo ilustres precedentes como, por citar a un escritor de un país del que lo desconozco todo, el Retrato del artista adolescente, del irlandés James Joyce. Pero a lo llano también se puede afirmar que es una novela de la memoria, cuidadosa en los detalles de una España desaparecida pero aún reconocible como un episodio de Cuéntame en lo tocante a la ambientación, pero mucho mejor narrada.

En muy pocos días de las Navidades de 1978 se nos muestran los comienzos de la transición, el gobierno de la UCD, la Constitución recién estrenada, la influencia de series de televisión como Hombre rico, hombre pobre y su malo malísimo, Falconetti, que da apodo a uno de los personajes secundarios de la novela.

Hay en Vida nueva el cuestionamiento adolescente de la familia; y, siendo varón el protagonista, la particular relación con el padre; está además la turbulencia política de aquellos años, muy bien llevada a la trama, muy bien captada y descrita (es tal su capacidad evocadora que me ha hecho revivir los incidentes que solían acompañar a aquellos tenderetes de propaganda política y me he visto también a mis dieciséis años detrás de una mesa con pegatinas y llaveros en la sevillana calle Sierpes).

Muy atinadamente, aunque uno no escoge nacer en cierta fecha, el paso a la adolescencia del protagonista, con su descubrimiento de la política, del sexo, de todo un abanico de sensaciones nuevas, tiene como correlato el paso que el país hace a su vez de la dictadura a la democracia. La transición que se recoge en este libro es tanto la de la nación España al sistema actual de libertades, transición con mayúscula, como la del niño al joven.

Dado que he sido librero -y antes joven, y ávido frecuentador de librerías-, me voy a permitir compartir esta página de Vida nueva con ustedes, llena de referencias a ese mundo, en el que muchos se reconocerán, en que los estantes albergaban codiciables promesas:

(y aquí, lector, has de abrir el libro por la página 111...)

martes, 19 de octubre de 2010

Rumbo a Cádiz



Este miércoles, a las ocho de la tarde, José Manuel Benítez Ariza y yo mismo presentaremos nuestras más recientes obras editadas por Paréntesis en la Biblioteca Pública de Cádiz (Avda. Ramón de Carranza, 16). Pero no es sólo la única noticia que vincula a la editorial con Cádiz. Para leer más, aquí.

lunes, 18 de octubre de 2010

Mi encuentro con la diosa




Dentro de un par de semanas se representará en el Teatro de la Maestranza El oro del Rhin, prólogo de El anillo del nibelungo, la tetralogía wagneriana. Y como es habitual en estas producciones, un cantante viene a habitar el piso que colinda con el mío. Esta noche me he pasado un rato con Hanna Schwarz, o por llamarla con el papel que representa, la diosa Erda, que simboliza a la Tierra. He tratado de solucionarle los problemas con la conexión wifi a Internet, mientras ella irradiaba odinismo y mitologías de cuervos y robles. Como diría Woody Allen, he salido de su piso con ganas de invadir Polonia.

domingo, 17 de octubre de 2010

El gordo y los flacos



Dan estos días los noticiarios cuenta del ascenso de un hijo del dictador norcoreano al generalato, antesala de la sucesión en esa bizarra monarquía comunista. Este artículo inédito lo escribí cuando su hermano, hoy caído en desgracia, saltó también a la actualidad a causa de una simpática peripecia marxiana (del linaje de "La parte contratante, etc...", naturalmente):

EL GORDO Y LOS FLACOS

Kim Yong Nam, un gordo de veintinueve años hijo del sátrapa que detenta el poder en la muy comunista Corea del Norte, ha sido sorprendido en un aeropuerto japonés cuando con pasaporte falso pretendía entrar en el país para visitar la sucursal nipona de Disneylandia. Como personaje, el cebado Kim Yong Nam habría sido la envidia de cualquiera de las impresentables bestias de Rebelión en la granja de Orwell.

Con su barriga curvada como la hoz, frente al delgado palo de martillo que parecen sus súbditos, el hijo del tirano no da la más leve muestra de la hambruna que asola al infausto pueblo norcoreano, el cual, paradojas de los paralelos y sus fronteras artificiales, es el mismo, o en principio lo era, que el surcoreano, más sano y rellenito sin embargo.

Que el hijo de uno de los pocos países (los disléxicos leerán paraísos) comunistas que quedan sobre la faz de la tierra haya caído en las garras sentimentales del tío Gilito y de un tan notorio anticomunista como Walt Disney, tal maravilla aporta sin duda motivos para una moraleja. Sucede, sin embargo, que, lejos de ser la excepción, es la regla de una ideología que, como un gas peligroso, al contacto con el poder se inflama de despotismo, hipocresía y crímenes que, a diferencia de los de los dibujos animados, son reales y por desgracia irreparables.

Pasma que tantos acomplejados hablen -en voz baja- de los crímenes de Stalin o los de Pol-Pot y no caigan en que son inseparables del comunismo. Éste no es que tenga, por supuesto, el monopolio de todos los males del mundo —ahí está el fundamentalismo islámico, el sionismo, el nazismo, el colonialismo, las meriendas de negros de los caudillos africanos y, last but not least, el capitalismo anónimo y globalizador—. Pero que Kim Yong Nam, el gordo, haya protagonizado este gag de espalda a los esclavos de su padre viene a ilustrarnos, una vez más, sobre lo irreal y absurdo de unos regímenes que hacen pasar hambre y fatigas y, en su agonía, aún han de llevarse a muchos miles de personas por delante.

sábado, 16 de octubre de 2010

En Huelva



Presentamos la otra noche en Huelva Macedonia de rutas. Pude poner cara a mi maestro de lunfardo, Marcos Gualda, y saludar a los poetas Manuel Moya y Eva Vaz, y al novelista Juan Villa, autor también de Paréntesis, y me beneficié de la generosidad de mi presentador, el poeta José Luis Piquero. Tiene uno suerte con sus presentadores: en Cádiz, el próximo miércoles, 20, será José Manuel Benítez Ariza quien me acompañe.
Dejo aquí unas frases de la intervención de Piquero, junto a mi gratitud:

"Macedonia de rutas no es una guía, no es una colección de estampas, no es álbum de banales vistas paisajísticas, sino mucho más: un libro de poemas propios y ajenos, una colección de certeras semblanzas de escritores, un recorrido por la historia y el arte de espacios míticos -lejanos o cercanos- y un recuento de querencias que inevitablemente acaban siendo también querencias del lector: yo también deseo sentarme a beber una pinta en el Cheeshire Cheese de Londres, pasear por el puerto de Concarneau y contemplar un glaciar islandés que tal vez cruce a la carrera un zorro ártico. Quizá algún día haga todas esas cosas y no sentiré que es la primera vez que las hago."

En la fotografía, un lago en el cráter de un volcán islandés.


Inminencias

G. K. Chesterton



La de una selección de entradas de este blog, Fuego con nieve, en la colección Álogos de Isla de Siltolá.

Algunos poemas de mi próximo poemario, Lejos, en la revista del mismo nombre.

Un poema en el número de invierno de la revista Turia.

La segunda parte de mi biografía de Luis Cernuda en la editorial Tusquets.

Un antología de la poesía de Gerald Manley Hopkins en Vaso Roto.

El prólogo a la biografía que Chesterton hiciera de William Blake que publicará Espuela de Plata.

(...)


viernes, 15 de octubre de 2010

jueves, 14 de octubre de 2010

Mañana de otoño prerrafaelista




La bruma incide en mi cerebro, y el primer frescor otoñal tiembla en esta página. Si de verdad es un ordenador portátil en el que escribo, no estoy aquí, sino a orillas del Támesis, entrando y saliendo de las salas de la Tate Gallery e impregnando las yemas de los dedos de polvo victoriano, como el de aquel volumen de Sir Alfred Tennyson que me robó la voluntad en una librería de viejo en Edimburgo y cuyos versos puse en español en La Dama de Shalott y otros poemas. Dejo los correajes de "La carga de la Brigada Ligera", atrás dejo el bramar de los cañones, y me dejo arrastrar por las evocaciones imposiblemente artúricas:


LANZAROTE Y LA REINA GINEBRA

UN FRAGMENTO


Como almas que equilibran dicha y pena
con llanto y con sonrisas, desde el cielo
una vez más la virgen Primavera
al llano vino envuelta en sol y lluvia.
En vapor de cristal por todas partes,
reían en el cielo islas azules,
y a lo lejos, en lo hondo del bosque,
el olmo más crecido hurtaba el verde
a la apacible brisa.

Su canto alzaba a veces el pardillo,
a veces el zorzal piulaba fuerte,
a veces revolaba el gavilán,
callaba la arboleda, temerosa;
junto a motas herbosas, más sonoro,
amarilleaba el río serpeante,
y caídos renuevos de castaño
en perfecto abanico se extendían
sobre el repleto suelo.

Entonces, en la mocedad del año,
Sir Lanzarote y la reina Ginebra
entre sotos de ciervos cabalgaron
cantando con feliz y claro tiple.
Ella era cual la misma Primavera,
lucía un manto verde como el césped,
fíbulas de oro atadas sobre el pecho;
un penacho llevaba -glaucas plumas-
con su anilla de oro.

Ora sobre la yedra enmarañada,
ora por tintineantes regatos,
sobre musgo entreverado de violetas
iba su mulo blanco cual la nata;
y más pronto pasó al trote los campos
que aquélla cuyo élfico corcel
brinca de noche a ritmo misterioso
cuando el pálido páramo resuena
con repicantes bridas.

Por sol y sombra huía velozmente
y jugaban sobre ella faustos vientos
soplándole en los bucles de la trenza;
tan bella estaba así, cuando mecía
la rienda con las puntas de sus dedos
que un hombre daría toda su dicha
y sus bienes terrenales por esto:
consumir el corazón en un beso
en sus perfectos labios.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Homenaje a Antonio Machado




Celebrábamos ayer un homenaje a Antonio Machado en la Alameda de Hércules, dentro de la programación de Perfopoesía. Leí mi poema "Collioure", que no es sino el intento de continuar aquel verso hallado en el gabán del poeta al morir éste. Nadie podrá convencerme de que, tras el alejandrino suyo, en cursiva, no fueran a ir los otros tres siguientes:

COLLIOURE


Estos días azules y este sol de la infancia,

la taza de una fuente, el patio, el limonero,

el niño que yo fui, el viejo que ahora muero.

Estos días ya grises y estas nieblas de Francia.



martes, 12 de octubre de 2010

La ciudad fantasma


LA CIUDAD FANTASMA


Nunca estuvo Dublín tan solitaria.

El Liffey y los canales, Sandymount,

se ven sin un alma, y no es el viento,

no la lluvia derramada por el Green,

ni el último autobús que ya partió

camino de colinas empapadas

igual que las mejillas al escuchar inermes

derramarse ciertas canciones.


La capital de Irlanda está desierta

como una naturaleza muerta en la National Gallery.

Toda la poesía del país

se hace sinécdoque esta noche:

Dublín está vacía porque un cuarto

de hotel no lo ocupamos nosotros

que deberíamos estar hoy juntos en él

dejando caer el cobertor,

mojando los zapatos la moqueta,

ese hueco calzado que nos llevó tras los pasos

de una pareja que no somos tú y yo,

y ni siquiera está en Dublín esta noche de lluvia

y, lo que es más, ni siquiera es pareja.


Dublín tiene dos habitantes tan sólo,

y no están, no estamos allí.

Digo Dublín, pero es Glasnevin,

cerradas las cancelas de la noche.


domingo, 10 de octubre de 2010

Próximos destinos



A falta de uno, esta semana he ido a presentar dos libros a Málaga: el Diccionario de símbolos de Jesús Aguado y La última gota, de Héctor Barbotta y Juan Cano. Eso, como editor. Como autor, ese culillo de mal asiento que es mi Macedonia de rutas me llevará en los próximos días a sendas presentaciones a Huelva y Cádiz. En ambos casos será en la Biblioteca Pública de las respectivas capitales, a las ocho de la tarde: en Huelva, el jueves 14 y en Cádiz el miércoles 20. Estaré muy bien acompañado: mi presentador en Huelva será José Luis Piquero, y en Cádiz hará lo propio José Manuel Benítez Ariza (este acto tendrá la peculiaridad de que yo presentaré a mi vez su espléndida novela Vida nueva, segunda parte de su trilogía en marcha comenzada, y con qué buen pie, con Vacaciones de invierno).

viernes, 8 de octubre de 2010

El sueño del celta




Roger Casement, protagonista de la próxima novela del Nobel


Como ya nadie ignora, Mario Vargas Llosa acaba de recibir el Premio Nobel de Literatura. Aquí, el artículo que firmo sobre él y su anunciada obra en varios periódicos andaluces, como Diario de Sevilla.

jueves, 7 de octubre de 2010

Un poema rescatado



DESCUBRIMIENTO DEL FUEGO


Como el adusto Poe siempre creí

que yo estaba solo, y como todos

di en pensar que el mundo era más cierto

porque yo estaba en él, justificándolo.

La Legión Extranjera y Camelot,

los pieles rojas y los negros tanques

eran espejos en que adivinaba

una vida más alta que la mía:

el cobarde acariciaba sus gestas;

ladrón, se apoderaba de otros sueños,

quizá para tapar sus pesadillas.


Después vinieron los primeros versos,

su mal censo de sílabas y un ritmo

de elefante que los años arrastran

o de presa espasmódica del tigre

que salta y se revuelve entre resuellos.


La poesía dio luz y calor.

Un juego, fue la chispa que prendió

este incendio que empieza a sofocarme.


miércoles, 6 de octubre de 2010

Una postal ferroviaria


De Aberystwyth sale, como de tantas partes del País de Gales, un trenecito de vía estrecha que cruza la campiña y remonta ásperos cerros. Reluce su locomotora -negra, roja, oro- arrastrando un pintoresco convoy hasta el Puente del Diablo, un precipicio que se embosca en la fronda densa donde pronto anochece entre escarpas y faldas escabrosas, el relieve y las brañas de un cuento de Machen. Un tren así lo quise siempre de niño, y es ahora, adulto, cuando lo encuentro, lejos. En ribazos que son linde de Aberystwyth, este atardecer cumplido fue un sueño de mi infancia.

(De Las ciudades del hombre, Llibros del Pexe, 1999)

martes, 5 de octubre de 2010

Sin acomodo ya en "El apartamento"




EL MAPA DEL TIEMPO


Y de pronto descubres

que en tu comedia favorita

ya no eres Jack Lemmon

sino Fred MacMurray.


Es el mapa del tiempo

de un país y un sentir erosionados.


Shirley MacLaine voló. Ya no la busques.



lunes, 4 de octubre de 2010

Donde el autor traduce otro poema

Emily Brontë



AMOR Y AMISTAD


El amor es como el rosal silvestre,

pero la amistad es como el acebo.

Éste es fosco cuando el rosal florece.

Mas ¿cuál de ambos florecerá más tiempo?


Dulce es la primavera del rosal,

la flora de su estío aroma el aire,

mas cuando invierno torne una vez más,

¿quién habrá ya que su hermosura alabe?


Desprecia las guirnaldas de las rosas,

ten tu adorno en el lustre del acebo,

que, al cubrirte diciembre con sus sombras,

aún seguirá verde tu aderezo.


EMILY BRONTË


domingo, 3 de octubre de 2010

Con Samuel Johnson






Va uno traduciendo a trompicones, como en accidentado viaje por pedregosos campos, el viaje que Samuel Johnson rindió al norte escocés en compañía de James Boswell. Así parte la diligencia en la que los tres (yo de paquete) nos echamos al camino de la vieja Alba:

Había deseado visitar las Hébridas, o Islas Occidentales de Escocia, durante tanto tiempo que apenas si recuerdo cómo se suscitó originalmente el deseo; y fue en el otoño del año 1773 cuando al encontrar en el señor Boswell un acompañante, cuya agudeza ayudaría a mis pesquisas, y cuya alegre conversación y cumplidas maneras son suficientes para contrarrestar las incomodidades del viaje, me indujo a emprender el viaje por países menos hospitalarios que por los que hemos pasado hasta hoy.

El dieciocho de agosto abandonamos Edimburgo, una ciudad demasiado conocida como para que admita descripción, y dirigimos nuestros pasos hacia el norte, a lo largo de la costa oriental de Escocia, acompañados el primer día por otro caballero, que sólo pudo permanecer con nosotros el tiempo suficiente para mostrarnos cuánto perdimos al separarnos de él.

Mientras cruzábamos el Estuario del Forth, nuestra curiosidad se vio atraída por Inch Keith, una pequeña isla que ninguno de mis acompañantes había visitado nunca, aunque, extendida ante su vista, durante todas sus vidas les había reclamado su atención. Aquí, trepando con alguna dificultad por peñascos rotos en pedazos, tuvimos la primera experimentación de costas poco frecuentadas. Inch Keith no es más que una roca cubierta por una fina capa de tierra, no totalmente desprovista de hierba, y muy abundante en cardos. Una pequeña manada de vacas pasta anualmente en ella durante el verano. Parece que nunca ha permitido un asentamiento permanente de hombre o bestia.

Sólo hallamos las ruinas de un pequeño fuerte, no tan dañado por el tiempo que no pudiera ser fácilmente devuelto a su antiguo estado. No parece que nunca haya sido su propósito el de ser un baluarte, ni fue construido para aguantar un asedio, sino simplemente para dar techo a unos cuantos soldados, que quizá estuvieran al cuidado de una batería, o estaban apostados para dar señales de un peligro que llegara. No hay, por tanto, suministro de agua entre sus muros, aunque la fuente está tan cerca que fácilmente podría haber sido encerrada en ellos. Una de las piedras tenía esta inscripción: MARIA REG. 1564. Probablemente ha estado abandonado desde el momento en que la isla entera tuvo el mismo rey.

Abandonamos esta islita con nuestros pensamientos ocupados un tiempo en el distinto aspecto que podría haber tenido si hubiese estado situada a la misma distancia de Londres, con la misma facilidad de acercamiento; con qué rivalidad de precio unos pocos acres rocosos podrían haber sido adquiridos, y con qué costosa industria habrían sido cultivados y embellecidos.

Cuando tomamos tierra hallamos que nuestro tílburi estaba preparado, y atravesamos Kinghorn, Kirkaldy y Cowpar, lugares no diferentes de las pequeñas y desperdigadas villas con mercado en aquellas partes de Inglaterra donde el comercio y las manufacturas aún no han producido opulencia.

(...)


sábado, 2 de octubre de 2010

Primeros puestos (Yeats y Casement)


Vaya, hombre. Por cuarta semana consecutiva, la Poesía reunida de William Butler Yeats que he traducido para Pre-Textos permanece como el libro de poesía más vendido en la lista del ABC Cultural. Y dentro de poco -¿por qué tarda tanto en salir?- la novela de Mario Vargas Llosa El sueño del celta recreará la vida de Roger Casement, el aprovisionador de rifles del Levantamiento de Pascua de 1916. Entonces, la poesía de Yeats y la historia de Casement compartirán, en verso y prosa, la lista de libros más vendidos en España, país por el que viajó en 1927 el autor de La rosa o El viento entre los juncos. En el volumen de éste, por cierto, se pasea por varios poemas la sombra del protagonista de la novela de Vargas Llosa, especialmente en "Roger Casement" y "El fantasma de Roger Casement".

viernes, 1 de octubre de 2010

Fotos de la presentación

Acompañado de Mercedes de Pablos, mi presentadora, y de
Julio Cuesta (Fundación Cruzcampo)

Un momento de mi intervención

Dedicando ejemplares sin pasar sed

Algunas fotos de la presentación de Macedonia de rutas en la Fundación Cruzcampo el pasado martes. Próximamente le tocará el turno a Huelva (14 de octubre, presentado por José Luis Piquero) y Cádiz (20 de octubre, presentado por José Manuel Benítez Ariza).

Bonus Track



Para los que me acompañaron en la presentación de Macedonia de rutas, esta propina, procedente de unas páginas sobre Venecia escritas con posterioridad al libro y que se se publicaron en Clarín (son sólo los primeros fragmentos, el texto luego continúa).

DESDE LA ALTANA

Ningún ser humano debería regresar a una ciudad tan hermosa cuando él ya ha perdido la gracia del estupor primero. Tres años separan la anterior estancia de ésta, y todo lo que era asombro y milagro, ganas de regresar un día, hoy ha devenido cansancio, fatiga, saciedad. El doctor Samuel Johnson declaró que quien se cansa de Londres es que en realidad está cansado de la vida. Lo recuerdo porque he pasado hace unos minutos por el Hotel Londra, en Riva degli Schiavoni, en Venecia, y constato, para mi horror, que estoy ya aburrido de ella y que los días aquí se van convirtiendo en una sucesión de tedios muy caramente pagados.

Naturalmente, la ciudad es tan cautivadora como lo fue hace mil días; pero si del contacto de su piedra con la tuya no surgen chispas, ha de ser porque la de ella, de Istria, choca con algo que ya no es sólido y sí esponjoso, flácido, legamoso, como las aguas aquí omnipresentes.

Me encuentro envejecido, desconchado, una más de las fachadas que se suceden por estos canales y calles, rami y fondamente. Me preocupa no estar en consonancia con la ciudad, ser protagonista de una relación monstruosa, la de un hombre añoso que busca el contacto con una jovencita (aunque esta ciudad hermosísima no lo sea en absoluto). Como un varón que acaba de estrenar su impotencia ante una deliciosa muchacha que se ha desvestido para él.

* * *

Llevo varios días viviendo en esta buhardilla del Campo San Stefano. Fuera, todo es seductor: las iglesias, los campi, los clausurados pozos. La luz rosada de la tarde prende en las mejillas de Venecia, pero nada más cerrar tras de mí la puerta del 2960 del sestiere de San Marco, la empinada escalera sin iluminación natural me dice que ya todo es más trabajoso y oscuro, y hasta me falta el aliento para llegar a esta mansarda y apurar en soledad unas copas de vino que no he sabido compartir abajo con ninguna chica venida de Lyon o Múnich a admirar las mismas piedras que yo, pero con arrobo joven, no desmantelado.

En las vigas de madera, la carcoma. ¿Para qué buscarme en el espejo del cuarto de baño?

* * *

Me ha vuelto a suceder lo de siempre: había acopiado no pocas lecturas sobre mi destino y, luego, a la hora de la verdad, en lo que me he sumergido ha sido en un libro bien distinto. Aquí, sobre la mesilla de noche, Venecias, de Paul Morand; pero sobre ese volumen, Dublinesca, de Enrique Vila-Matas. Dentro de tres semanas, la madrugadora alba de Dublín me sorprenderá en una habitación del Hotel Shelbourne frente a otro espacio abierto, el de Stephen’s Green. Seguramente, allí, cuando arregle las sábanas, la camarera verá que en la mesilla, señalizado con un marcapáginas, duerme un paperback en cuya cubierta luce la Piazzetta de San Marcos con la torre del reloj y el Palacio de los Dogos, que ella no habrá visitado nunca pero que conocerá de estampas.

* * *

Estoy aquí, a cien metros del Canal Grande, como lo llaman los venecianos, y ya estoy pensando en el Grand Canal de Dublín, al sur del Liffey. En la estatua de Patrick Kavanagh en vez de ésta de un tal Tommaseo.

* * *

Comprendo y no comprendo a Thomas Mann. Sí la sensación de finitud, no el objeto del amor.

En las Gallerie de l’Accademia, una muchacha, bellísima, sola, demorándose ante los cuadros que la reflejan cuando éstos retratan a una madona y consiguen la misma blancura de sus pechos en un escote que oculta/muestra la corta gabardina o trinchera que pone ante mí y mi deseo. Bajo ésta, unos pantalones también breves muestran sus pantorrillas, musculadas, de ciclista, de pedalear quizá junto a los canales de Ámsterdam, o de Gante, o de Brujas.

La conozco: es la misma desconocida que encontré en el Rijksmuseum, o en la National Gallery, o en el Louvre. Siguiendo diferentes itinerarios, la veo alejarse y volver, como las mareas; nos cruzamos en una sala y luego nos reencontramos en otra ante una de esas pinturas del XVI de las que ha salido, dejando el oro allí y llevándose la carne.