jueves 28 de octubre de 2010
Entrevista con Mar Gómez
miércoles 27 de octubre de 2010
Carne de gato

lunes 25 de octubre de 2010
Innisfree (2)

INNISFREE
Innisfree? This way.
(Michaeleen Oge en The Quiet Man)
domingo 24 de octubre de 2010
Cámara oscura

Innisfree

sábado 23 de octubre de 2010
En la muerte de Alí Chumacero

viernes 22 de octubre de 2010
Presentación de Vida Nueva

Hay cosas impagables.
Hay en Vida nueva el cuestionamiento adolescente de la familia; y, siendo varón el protagonista, la particular relación con el padre; está además la turbulencia política de aquellos años, muy bien llevada a la trama, muy bien captada y descrita (es tal su capacidad evocadora que me ha hecho revivir los incidentes que solían acompañar a aquellos tenderetes de propaganda política y me he visto también a mis dieciséis años detrás de una mesa con pegatinas y llaveros en la sevillana calle Sierpes).
(y aquí, lector, has de abrir el libro por la página 111...)
miércoles 20 de octubre de 2010
Rumbo a Cádiz
martes 19 de octubre de 2010
Mi encuentro con la diosa
lunes 18 de octubre de 2010
El gordo y los flacos

EL GORDO Y LOS FLACOS
Kim Yong Nam, un gordo de veintinueve años hijo del sátrapa que detenta el poder en la muy comunista Corea del Norte, ha sido sorprendido en un aeropuerto japonés cuando con pasaporte falso pretendía entrar en el país para visitar la sucursal nipona de Disneylandia. Como personaje, el cebado Kim Yong Nam habría sido la envidia de cualquiera de las impresentables bestias de Rebelión en la granja de Orwell.
Con su barriga curvada como la hoz, frente al delgado palo de martillo que parecen sus súbditos, el hijo del tirano no da la más leve muestra de la hambruna que asola al infausto pueblo norcoreano, el cual, paradojas de los paralelos y sus fronteras artificiales, es el mismo, o en principio lo era, que el surcoreano, más sano y rellenito sin embargo.
Que el hijo de uno de los pocos países (los disléxicos leerán paraísos) comunistas que quedan sobre la faz de la tierra haya caído en las garras sentimentales del tío Gilito y de un tan notorio anticomunista como Walt Disney, tal maravilla aporta sin duda motivos para una moraleja. Sucede, sin embargo, que, lejos de ser la excepción, es la regla de una ideología que, como un gas peligroso, al contacto con el poder se inflama de despotismo, hipocresía y crímenes que, a diferencia de los de los dibujos animados, son reales y por desgracia irreparables.
Pasma que tantos acomplejados hablen -en voz baja- de los crímenes de Stalin o los de Pol-Pot y no caigan en que son inseparables del comunismo. Éste no es que tenga, por supuesto, el monopolio de todos los males del mundo —ahí está el fundamentalismo islámico, el sionismo, el nazismo, el colonialismo, las meriendas de negros de los caudillos africanos y, last but not least, el capitalismo anónimo y globalizador—. Pero que Kim Yong Nam, el gordo, haya protagonizado este gag de espalda a los esclavos de su padre viene a ilustrarnos, una vez más, sobre lo irreal y absurdo de unos regímenes que hacen pasar hambre y fatigas y, en su agonía, aún han de llevarse a muchos miles de personas por delante.
domingo 17 de octubre de 2010
En Huelva
"Macedonia de rutas no es una guía, no es una colección de estampas, no es álbum de banales vistas paisajísticas, sino mucho más: un libro de poemas propios y ajenos, una colección de certeras semblanzas de escritores, un recorrido por la historia y el arte de espacios míticos -lejanos o cercanos- y un recuento de querencias que inevitablemente acaban siendo también querencias del lector: yo también deseo sentarme a beber una pinta en el Cheeshire Cheese de Londres, pasear por el puerto de Concarneau y contemplar un glaciar islandés que tal vez cruce a la carrera un zorro ártico. Quizá algún día haga todas esas cosas y no sentiré que es la primera vez que las hago."
En la fotografía, un lago en el cráter de un volcán islandés.
sábado 16 de octubre de 2010
Inminencias

viernes 15 de octubre de 2010
jueves 14 de octubre de 2010
Mañana de otoño prerrafaelista

miércoles 13 de octubre de 2010
Homenaje a Antonio Machado

COLLIOURE
Estos días azules y este sol de la infancia,
la taza de una fuente, el patio, el limonero,
el niño que yo fui, el viejo que ahora muero.
Estos días ya grises y estas nieblas de Francia.
martes 12 de octubre de 2010
La ciudad fantasma

LA CIUDAD FANTASMA
Nunca estuvo Dublín tan solitaria.
El Liffey y los canales, Sandymount,
se ven sin un alma, y no es el viento,
no la lluvia derramada por el Green,
ni el último autobús que ya partió
camino de colinas empapadas
igual que las mejillas al escuchar inermes
derramarse ciertas canciones.
La capital de Irlanda está desierta
como una naturaleza muerta en la National Gallery.
Toda la poesía del país
se hace sinécdoque esta noche:
Dublín está vacía porque un cuarto
de hotel no lo ocupamos nosotros
que deberíamos estar hoy juntos en él
dejando caer el cobertor,
mojando los zapatos la moqueta,
ese hueco calzado que nos llevó tras los pasos
de una pareja que no somos tú y yo,
y ni siquiera está en Dublín esta noche de lluvia
y, lo que es más, ni siquiera es pareja.
Dublín tiene dos habitantes tan sólo,
y no están, no estamos allí.
Digo Dublín, pero es Glasnevin,
cerradas las cancelas de la noche.
lunes 11 de octubre de 2010
Próximos destinos

viernes 8 de octubre de 2010
El sueño del celta

jueves 7 de octubre de 2010
Un poema rescatado

DESCUBRIMIENTO DEL FUEGO
Como el adusto Poe siempre creí
que yo estaba solo, y como todos
di en pensar que el mundo era más cierto
porque yo estaba en él, justificándolo.
La Legión Extranjera y Camelot,
los pieles rojas y los negros tanques
eran espejos en que adivinaba
una vida más alta que la mía:
el cobarde acariciaba sus gestas;
ladrón, se apoderaba de otros sueños,
quizá para tapar sus pesadillas.
Después vinieron los primeros versos,
su mal censo de sílabas y un ritmo
de elefante que los años arrastran
o de presa espasmódica del tigre
que salta y se revuelve entre resuellos.
La poesía dio luz y calor.
Un juego, fue la chispa que prendió
este incendio que empieza a sofocarme.
miércoles 6 de octubre de 2010
Una postal ferroviaria

martes 5 de octubre de 2010
Sin acomodo ya en "El apartamento"
Donde el autor traduce otro poema

AMOR Y AMISTAD
El amor es como el rosal silvestre,
pero la amistad es como el acebo.
Éste es fosco cuando el rosal florece.
Mas ¿cuál de ambos florecerá más tiempo?
Dulce es la primavera del rosal,
la flora de su estío aroma el aire,
mas cuando invierno torne una vez más,
¿quién habrá ya que su hermosura alabe?
Desprecia las guirnaldas de las rosas,
ten tu adorno en el lustre del acebo,
que, al cubrirte diciembre con sus sombras,
aún seguirá verde tu aderezo.
EMILY BRONTË
domingo 3 de octubre de 2010
Con Samuel Johnson

Había deseado visitar las Hébridas, o Islas Occidentales de Escocia, durante tanto tiempo que apenas si recuerdo cómo se suscitó originalmente el deseo; y fue en el otoño del año 1773 cuando al encontrar en el señor Boswell un acompañante, cuya agudeza ayudaría a mis pesquisas, y cuya alegre conversación y cumplidas maneras son suficientes para contrarrestar las incomodidades del viaje, me indujo a emprender el viaje por países menos hospitalarios que por los que hemos pasado hasta hoy.
El dieciocho de agosto abandonamos Edimburgo, una ciudad demasiado conocida como para que admita descripción, y dirigimos nuestros pasos hacia el norte, a lo largo de la costa oriental de Escocia, acompañados el primer día por otro caballero, que sólo pudo permanecer con nosotros el tiempo suficiente para mostrarnos cuánto perdimos al separarnos de él.
Mientras cruzábamos el Estuario del Forth, nuestra curiosidad se vio atraída por Inch Keith, una pequeña isla que ninguno de mis acompañantes había visitado nunca, aunque, extendida ante su vista, durante todas sus vidas les había reclamado su atención. Aquí, trepando con alguna dificultad por peñascos rotos en pedazos, tuvimos la primera experimentación de costas poco frecuentadas. Inch Keith no es más que una roca cubierta por una fina capa de tierra, no totalmente desprovista de hierba, y muy abundante en cardos. Una pequeña manada de vacas pasta anualmente en ella durante el verano. Parece que nunca ha permitido un asentamiento permanente de hombre o bestia.
Sólo hallamos las ruinas de un pequeño fuerte, no tan dañado por el tiempo que no pudiera ser fácilmente devuelto a su antiguo estado. No parece que nunca haya sido su propósito el de ser un baluarte, ni fue construido para aguantar un asedio, sino simplemente para dar techo a unos cuantos soldados, que quizá estuvieran al cuidado de una batería, o estaban apostados para dar señales de un peligro que llegara. No hay, por tanto, suministro de agua entre sus muros, aunque la fuente está tan cerca que fácilmente podría haber sido encerrada en ellos. Una de las piedras tenía esta inscripción: MARIA REG. 1564. Probablemente ha estado abandonado desde el momento en que la isla entera tuvo el mismo rey.
Abandonamos esta islita con nuestros pensamientos ocupados un tiempo en el distinto aspecto que podría haber tenido si hubiese estado situada a la misma distancia de Londres, con la misma facilidad de acercamiento; con qué rivalidad de precio unos pocos acres rocosos podrían haber sido adquiridos, y con qué costosa industria habrían sido cultivados y embellecidos.
Cuando tomamos tierra hallamos que nuestro tílburi estaba preparado, y atravesamos Kinghorn, Kirkaldy y Cowpar, lugares no diferentes de las pequeñas y desperdigadas villas con mercado en aquellas partes de Inglaterra donde el comercio y las manufacturas aún no han producido opulencia.
(...)
Primeros puestos (Yeats y Casement)

sábado 2 de octubre de 2010
Fotos de la presentación
viernes 1 de octubre de 2010
Bonus Track
DESDE LA ALTANA
Naturalmente, la ciudad es tan cautivadora como lo fue hace mil días; pero si del contacto de su piedra con la tuya no surgen chispas, ha de ser porque la de ella, de Istria, choca con algo que ya no es sólido y sí esponjoso, flácido, legamoso, como las aguas aquí omnipresentes.
Me encuentro envejecido, desconchado, una más de las fachadas que se suceden por estos canales y calles, rami y fondamente. Me preocupa no estar en consonancia con la ciudad, ser protagonista de una relación monstruosa, la de un hombre añoso que busca el contacto con una jovencita (aunque esta ciudad hermosísima no lo sea en absoluto). Como un varón que acaba de estrenar su impotencia ante una deliciosa muchacha que se ha desvestido para él.
* * *
Llevo varios días viviendo en esta buhardilla del Campo San Stefano. Fuera, todo es seductor: las iglesias, los campi, los clausurados pozos. La luz rosada de la tarde prende en las mejillas de Venecia, pero nada más cerrar tras de mí la puerta del 2960 del sestiere de San Marco, la empinada escalera sin iluminación natural me dice que ya todo es más trabajoso y oscuro, y hasta me falta el aliento para llegar a esta mansarda y apurar en soledad unas copas de vino que no he sabido compartir abajo con ninguna chica venida de Lyon o Múnich a admirar las mismas piedras que yo, pero con arrobo joven, no desmantelado.
En las vigas de madera, la carcoma. ¿Para qué buscarme en el espejo del cuarto de baño?
* * *
Me ha vuelto a suceder lo de siempre: había acopiado no pocas lecturas sobre mi destino y, luego, a la hora de la verdad, en lo que me he sumergido ha sido en un libro bien distinto. Aquí, sobre la mesilla de noche, Venecias, de Paul Morand; pero sobre ese volumen, Dublinesca, de Enrique Vila-Matas. Dentro de tres semanas, la madrugadora alba de Dublín me sorprenderá en una habitación del Hotel Shelbourne frente a otro espacio abierto, el de Stephen’s Green. Seguramente, allí, cuando arregle las sábanas, la camarera verá que en la mesilla, señalizado con un marcapáginas, duerme un paperback en cuya cubierta luce la Piazzetta de San Marcos con la torre del reloj y el Palacio de los Dogos, que ella no habrá visitado nunca pero que conocerá de estampas.
* * *
Estoy aquí, a cien metros del Canal Grande, como lo llaman los venecianos, y ya estoy pensando en el Grand Canal de Dublín, al sur del Liffey. En la estatua de Patrick Kavanagh en vez de ésta de un tal Tommaseo.
* * *
Comprendo y no comprendo a Thomas Mann. Sí la sensación de finitud, no el objeto del amor.
En las Gallerie de l’Accademia, una muchacha, bellísima, sola, demorándose ante los cuadros que la reflejan cuando éstos retratan a una madona y consiguen la misma blancura de sus pechos en un escote que oculta/muestra la corta gabardina o trinchera que pone ante mí y mi deseo. Bajo ésta, unos pantalones también breves muestran sus pantorrillas, musculadas, de ciclista, de pedalear quizá junto a los canales de Ámsterdam, o de Gante, o de Brujas.
La conozco: es la misma desconocida que encontré en el Rijksmuseum, o en la National Gallery, o en el Louvre. Siguiendo diferentes itinerarios, la veo alejarse y volver, como las mareas; nos cruzamos en una sala y luego nos reencontramos en otra ante una de esas pinturas del XVI de las que ha salido, dejando el oro allí y llevándose la carne.




