viernes, 30 de septiembre de 2011

El día del traductor



Pues resulta que se celebra hoy el Día Internacional del Traductor. Y en Granada, un grupo de traductores ha organizado una velada poética en la que se leerán en sus idiomas originales, y en español, versos de tres poetas románticos: Hölderlin, Keats y Pushkin. Las versiones serán, entre otros, de Luis Cernuda, Lorenzo Oliván y de mí mismo. Tagore, el poeta bengalí que en su difusión en inglés se benefició de que Yeats mejorara en muchos aspectos la traducción de sus poemas, calificó a ésta en general, y con ecos de las creencias de la India, como "la peligrosa aventura de una reencarnación extranjera".
Y como el movimiento se demuestra andando, aquí dejo un soneto de Keats que traduje para Poemas, mi antología del poeta inglés que editó Trapiello en La Veleta:

A...

Cinco años hace que en marea baja
el tiempo está, dejando que la arena
se arrastre, desde el día en que me atara
la red de tu belleza y de tus manos.

Mas nunca miro el cielo de la noche
sin ver la luz membrada de tus ojos;
ni puedo ver los tonos de la rosa
sin que vuele mi alma a tu mejilla.

No puedo contemplar flores que abren
sin que mi amante oído ante tus labios,
atento a tus cariños, confundido
devore tus dulzuras: porque eclipsas

todo deleite con recuerdos gratos,
trayéndole dolor a mi alegría.




miércoles, 28 de septiembre de 2011

Puente de hierro





PUENTE DE HIERRO


Para Lola Terol


Después de jugar en la venta,

cuando era niño, los domingos

volvíamos por el puente de hierro:

el recio, el imponente, el inmutable

que ya no existe.


Aún me trae el traqueteo

de los neumáticos en sus planchas,

pero ya no cruza

aguas que no corrían;

como hoy yo, estancadas.


Desde que lo desmantelaron,

el río va ensanchando su cauce.


Mi infancia está del otro lado

aislada, inaccesible, en la neblina.


En "El Público lee"





Tengo motivos para no ser narcisista, aunque con uno solo, que encierra hasta asfixiar a los demás, me basta y me sobra: conocer mis defectos. De modo que ya sé lo que estaré haciendo este domingo a las siete y media de la tarde: cualquier cosa menos ver Canal Sur 2, donde se emite una entrevista que me realizaron hace unos días en torno al segundo tomo de la biografía de Cernuda.

Aquí se da noticia de ello. Y éstas son las otras ocasiones de verme en la pantalla que tengo que evitar como sea:

EMISIONES DE EL PÚBLICO LEE, TEMPORADA 2011-2012
Canal Sur 2 - Domingos, 19:30 horas
Redifusiones - Miércoles, 1:50 horas (noche del martes al miércoles);
Miércoles, 11:10 horas
Andalucía TV (SATÉLITE) - Domingos, 17:15 horas
Redifusiones - Jueves, 02:30 (noche del miércoles al jueves)
Bitácora el público lee: http://blogs.canalsur.es/elpublicolee/
TV a la carta (internet): www.canalsuralacarta.es


martes, 27 de septiembre de 2011

Los Reyes Magos


Un broker (en puridad, alguien que arruina a la gente) ha declarado, en directo y a la BBC, que no son los gobiernos los que controlan el mundo, sino Goldman Sachs. Ha añadido que gentes como él prosperan con la crisis, con la recesión, con la turbulencia del mercado. Y los pobres niños se rasgan las vestiduras, en redes sociales y en tertulias, al descubrir que sí, que los Reyes son los padres.

lunes, 26 de septiembre de 2011

"Irlanda", un poema



Otro de los poemas escritos este verano. La fotografía que lo ilustra la tomamos en las colinas de Wicklow:

IRLANDA

Para María Ruiz


Su clorofila se hace hemoglobina

que arraiga entre mi sangre

y una y otra vez, siempre,

cuando veo su verde reverdezco

y recorro a la inversa la rotonda

de este carrusel de los años

como una película que se rebobina

hacia su origen

y va desde los títulos de crédito

a su primera escena.



sábado, 24 de septiembre de 2011

Nuevos libros sobre John Donne




No deja de ser actualidad la buena literatura. Y en prosa (Biathanatos) o sus tantas veces editados y traducidos versos, John Donne escribió algunas de las mejores páginas de la lengua inglesa. En el Times Literary Supplement, que estrena remozada web, se reseñan algunas obras recientes sobre Donne. Se puede leer aquí.


viernes, 23 de septiembre de 2011

Con Cernuda en Jerez





Iba uno a glosar aquí la presentación del segundo tomo de la biografía de Cernuda en Jerez, el jueves, cuando haciendo la ronda de blogs al entrar en éste me he encontrado con que Benítez Ariza, mi presentador, lo ha hecho mucho mejor de lo que yo pudiera hacerlo. Y me ha gustado comprobar que la magia que sentí ayer no fue ilusión ni embeleco, sino realidad compartida. Aquí se puede leer su impresión, que concuerda con la mía y, ya digo, la supera.
El patio donde la librería La Luna Nueva realiza sus actividades culturales estaba cuajado de jazmines, de buganvillas, de boj. Cantaban los pájaros antes de que empezáramos a hablar, y luego silenciaron su endecha por el día que acababa al oír los versos del poeta sevillano, que era concelebrado por dos poetas que nacieron el año en que él murió. Con expresión cernudiana, fuimos protagonistas y testigos, porque lo importante era él, del acorde.

Diario austral



El obelisco de la avenida 9 de Julio, Buenos Aires


El trabajo acucia: terminar algún encargo, corregir pruebas, preparar para la edición la obra de otros. Antes de sumergirme de nuevo en él, y para que el blog viva de la renta, esos dudosos caudales atesorados en las bodegas del ordenador de los que tira uno cuando está a otra cosa, dejo aquí unas páginas inéditas (las primeras de una serie que iré publicando intermitentemente) del viaje a la Argentina de 2010.


Should we have stayed at home and thought of here,

Where should we be today?

Is it right to be watching strangers in a play

In this strangest of theatres?


Elizabeth Bishop, “Questions of Travel”



Domingo 8 de agosto


Toda historia tiene su prólogo, y todo vuelo su embarque.

Después de que el viajero haya practicado halterofilia camino del aeropuerto, cargado de bolsas y maletas, se merece un generoso aire acondicionado, y no esta birria tropical soplada por el ministril Sebastián, del todo insuficiente para el calor de Sevilla. Antaño, los aeropuertos eran lugares con glamour; hoy, en calamidad propiciada no sólo por las líneas de bajo costo, son regiones de sudor. Y Sudamérica, pese a su nombre (espuria etimología) es estos meses lugar más higiénico, limpio y fresco que esta meridional región de España, desde la que parte el viajero de nuestro relato. Mira con avaricia las bajas temperaturas del destino, la nieve, el hielo y el agua congelada de glaciares en los que descansará sus pupilas dentro de pocos días. Para huir del calor del ferragosto, el europeo del sur puede desplazarse a Escandinavia, a la sueca Upsala por ejemplo o, como es su caso, a la Upsala argentina –no ciudad universitaria sino glaciar- en uno de los parques nacionales de la Patagonia.

Repasa en el móvil las previsiones del tiempo: 4 de mínima en Buenos Aires, -2 en Calafate, 2 en Ushuaia, 4 en Salta; sólo Iguazú con 12 de mínima y 26 de máxima aparta una idea de calor en cualquier caso muy inferior a los 36 que el termómetro de su ciudad marca en este momento. Y luego, Barajas, y al otro avión, doce horas de vuelo. Da varias cabezadas.

Ya habrá tiempo de dormir esta noche: ahora, recién inaugurada la mañana de Buenos Aires, y más en un día invernal, que será breve, lo que urge es tomar posesión de la habitación del hotel, soltar el equipaje y salir arreando cuanto antes a recorrer a pie la megalópolis, cotejarla con la idea que de ella traía, acopiar la experiencia de las visitas a un puñado de lugares que hacía tiempo estaban censados en sus sueños, empadronados de pleno derecho en su imaginación.

Apenas hay carritos para el equipaje, pero, tras ceder uno cortésmente a una embarazada, por fin se hace con otro, sobre el que deposita la valija (habrá, igual que adaptarse al cambio de hora, que ir empleando ya los términos que aquí se usan cotidianamente), y sale al hall de la zona de arribos (otro argentinismo). A mano derecha hay una sucursal del Banco de la Nación, donde ante una circunspecta empleada que decide no hacer alarde del cantarín acento que lo encandila (y es pena, porque la mina es rubia y guapa) cambia 1.000 euros que, metamorfoseados en pesos, constituyen un buen fajo que haciendo bueno el nombre de la divisa crea un considerable engorde de la cartera, grávida. Tendrá que acostumbrarse a billetes hasta ahora desconocidos, y más aún: a calcular la equivalencia de éstos en su propia moneda. Pero esto tardará todavía en hacerlo: la primera vez que tenga que alargar uno de esos billetes meterá bien la pata cuando dé uno de cincuenta pesos al hombre de la compañía de remises que lo acompaña al vehículo. Tras haber metido éste las maletas en el portaequipajes, ha reclamado una propina. Podría haberle entregado cinco o diez pesos (tampoco está seguro de que contara con uno de esos billetes en la cartera reventona), pero extiende una mano (que luego querría ver cortada) con la efigie impresa de Domingo Faustino Sarmiento. El maletero ha acabado él solo, de golpe, con la cuota de rumbosidad que él tenía asignada para el país. Le oye decir “Gra..”, nomás, porque es una exhalación que escapa. Grá en irlandés, significa amor, y bien que puede profesárselo el sujeto, que se lleva el escandaloso equivalente de diez euros. En el resto de la Argentina irá quedando el rastro de su tacañería como una manera, ya inútil, de reparar su desliz, su horror a haber tirado así el dinero, la plata.

Va dejando el aeropuerto internacional de Ezeiza, oficialmente llamado Ministro Pistarini. Son algo más de treinta kilómetros hasta el centro, y atraviesa algún peaje no del todo colapsado, aunque un camión averiado crea un atasco en el carril de la derecha. Por ser domingo, el tránsito es menos denso. Lo que cree una nube de contaminación sobre la ciudad resulta ser mera y natural niebla, así se lo asegura el conductor. De hecho, la víspera fue más espesa, afectando al área metropolitana y el Río de la Plata, y el aeropuerto permaneció sin operar durante tres horas, precisamente las coincidentes con su aproximación y aterrizaje de hoy. Ha tenido suerte, ya la cosa es más leve. Y aprecia, en su aproximación, la urbe.

Hace más frío, desde luego, pero muchas cosas le recuerdan a la ciudad de México, en que ha estado sólo seis meses antes. No poca carestía y penuria en los barrios que orillan la autopista, poblaciones de aluvión, un turbión de pobres en un apiñamiento de casas mal construidas, precarias. Son las villas miseria, la forma argentina de las favelas, su trasliteración (buena palabra, por lo que de apretadas literas tienen) al español. Ve un gran mural: “Seineldín, Héroe de las Malvinas. Volveremos”, junto a una mapa blanquiceleste de las islas Malvinas. Termos y depósitos de agua, antenas y vallas publicitarias de productos y programas de televisión que no ha visto nunca, más otros de la ubicua Coca-Cola.

(...)

Camino de la Boca



jueves, 22 de septiembre de 2011

El premio Café Gijón


El escritor sevillano José Luis Rodríguez del Corral acaba de ganar con Blues de Trafalgar el tan prestigioso como venerable ya premio de novela, instituido por una tertulia de lujo que se reunía en el citado café a finales de la década de los cuarenta del pasado siglo. Lo han obtenido entre otros César González Ruano, Ana María Matute, Carmen Martín Gaite, Luis Mateo Díez, Fernando Quiñones o la mexicana Carmen Boullosa. Este año han participado casi 1.200 oríginales, cifra que deja estupefacto. Aunque sólo una de cada diez fuera buena, ya sería un enorme triunfo.
José Luis (Pepe "el de la Roldana", la añorada librería que tuvo en la calle San Gregorio) ya tenía experiencia en alzarse con premios de postín, pues ya se hizo con el Sonrisa Vertical de novela erótica. Hoy a mediodía se hará público el fallo en el transcurso de una rueda de prensa que tendrá por escenario el mítico café del Paseo de Recoletos madrileño. Como en años anteriores, el libro premiado será editado por Siruela. ¡Enhorabuena, Pepe!

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Adiós al verano




Winston Manrique Sabogal pone el broche a su lista de libros recomendados para el verano con Nadan dos chicos, la magna y magnífica novela de Jamie O'Neill que Pre-Textos me permitió el lujo de traducir y que cuenta con adeptos confesos como José María Guelbenzu o Ricardo Menéndez Salmón. Gracias.

(En la foto, tomada este mismo verano que hoy expira, la playa de Sandycove y al fondo el Forty Foot y esa torre Martello escenario de Nadan dos chicos y donde principia Ulises, de James Joyce)

lunes, 19 de septiembre de 2011

Regreso a Edimburgo




Hacía tiempo que había comprometido mi presencia en el Festival Hispánico de la capital de Escocia para dar una conferencia sobre Luis Cernuda (espero que no me prendan fuego como a la efigie de Guy Fawkes cuando lea esa inventiva, "Ciudad caledonia"), y ahora, por curiosidad, entro en la web donde se ofrece el programa de actos. María Conte, alma del festival, me había dicho que había la misma tarde una actividad que me gustaría. Lo diría, seguro, pensando en que me interesaría el homenaje a un poeta de aquellas tierras por su centenario. Lo que no podía saber María es que a Somhairle MacGill-Eain (Sorley MacLean) lo traduje con Catriona Zoltowska allá por 1987, y que publicamos siete poemas del poeta gaélico escocés en la revista Con dados de niebla. Y que, cuando él murió, participé en un programa de BBC Alba en el que también intervenía un gran valedor de su poesía, Seamus Heaney (por ahí tengo el inservible vídeo en VHS). Esta casualidad es casi un seguro azar, tomándole el título prestado a Salinas (y con perdón de Cernuda y su "Malentendu"). Llevaré poemas de MacLean en español, y pasajes de la vida de Cernuda, que vivió en Glasgow de 1939 a 1943. Desde luego, va a ser una tarde inolvidable, justo 25 años después de asistir al curso de verano que las universidades escocesas organizan sobre literatura propia e inglesa en Edimburgo. Y mis bodas de plata con Escocia.


Fonética



Blanca y tostada, casi siamesa, mi gata se acaba de sentar sobre el rojo diccionario de pronunciación inglesa de Daniel Jones mientras su amo (el de la gata, no el de Jones) traduce una selección de las páginas que Flann O'Brien publicó en The Irish Times. Siguiendo las teorías de este autor, los átomos de una bicicleta se confunden con los de la persona que la monta. De igual manera, imagino que la presión del felino sobre los símbolos impresos dará como resultado transcripciones maulladoras de las voces de la que fue, con el irlandés, una de las lenguas de O'Brien. O bien (vaya, he perdido una erre) un ronroneo cosmopolita trufado de schwas y con más variado repertorio de vocales. Pero aún no puedo saberlo: ella calla, dejándome trabajar a su lado; en cuanto al diccionario, cómo abrirlo sin importunarla.

domingo, 18 de septiembre de 2011

En Jerez





Será este jueves 22 de septiembre a las 20 h. en el patio de la librería La Luna Nueva (calle Barja junto al número 3), de Jerez. Presentaremos José Manuel Benítez Ariza y yo mismo el segundo tomo de la biografía Luis Cernuda. Años de exilio (1902-1938) (Tusquets).

viernes, 16 de septiembre de 2011

Teotihuacan







En el Caixa Forum de Madrid y hasta el 13 de noviembre se puede ver una exposición, "Teotihuacan, ciudad de los dioses", en la que se muestran importantes restos arqueológicos de aquel lugar mágico del valle de México. También, para las próximas semanas, se anuncian conferencias sobre el papel de la urbe en Mesoamérica, sobre su arquitectura y urbanismo, sobre la lengua, la escritura y la iconografía, acerca de los murales o los sistemas funerarios... La última de ellas correrá a cargo de Diana Magaloni Kerpel, directora del impresionante Museo Nacional de Antropología de México.
Estuve en Teotihuacan a finales del pasado mayo, y naturalmente me dejó estupefacto. Subí a pie la Pirámide del Sol y me envolvió la fuerza telúrica del paraje, que sólo parcial y torpemente se asoma a este poema escrito días después y que va dedicado a la jefa de redacción de La Gaceta del Fondo de Cultura Económica, que me llevó a las ruinas (¿ruinas esas construcciones colosales?). De ellas son también las fotografías (aunque el tratamiento del color en la segunda, porque hacía un sol de justicia de luz avasalladora, es mío).


POLVO DE TEOTIHUACAN


Para Moramay Kuri, que me acompañó


Rojo como el tezontle,

poroso al sol como esta piedra volcánica,

vas de una pirámide a otra

subiendo escalones, descendiendo

por pendientes agudas, pronunciadas

en una lengua nunca inteligible.


¿Quién levantó estas piedras,

qué profundos

túneles conducen a su inframundo esquivo,

tanto más extraño cuanto hondo,

no en la tierra: en el inconsciente y el eco

de poblaciones oscuras?


¿Quién pespunteó esta argamasa

con la piedra pómez que eruptaron

mitos como conos truncados,

como estas truncadas construcciones

a cuyo pie los frescos

en donde resuena el jaguar?


El ala del sombrero te protege

lo mismo de insolarte que del vértigo,

los ojos clavas como estacas que agarras

en los pies y en el estrechísimo suelo.

Casi reptando vas igual que la serpiente

por no ser esa águila que hizo

pitanza de ella sobre el cactus

y volar un instante para ser luego plomada,

último sacrificio sin creencia.


Como en el amor, jadeas

camino de la cúspide sin cráter,

las piernas apenas si resisten

y el sudor te bautiza nuevamente

en otro sacramento inmolatorio.


De pronto un vendaval remueve el polvo,

el súbito plumaje de la sierpe.

Nube veloz o remolino,

o presencia de un dios importunado.





miércoles, 14 de septiembre de 2011

Y llegó Amazon


Aunque su página de inicio viene recargada de chatarra (recuerdos de un bazar chino o ceutí) , ya está disponible la tienda de la filial española de Amazon. Y lo que más nos importa, los libros, están disponibles en condiciones muy ventajosas. A diferencia de otros países donde no hay precio fijo, los libros se pueden adquirir con un 5% de descuento, el máximo legal previsto en España, pero como suponíamos no se cobran gastos de envío: a partir de 19 € (otros productos sí pagan portes) para la modalidad de entraga de 3 a 5 días. Hay otras, sin embargo, incluida una denominada Amazon Premium que por 14,95 € al año permite recibir sin gastos de transporte, y en breve plazo, todos los libros que deseemos.
En una primera impresión, el surtido es muy amplio, y de la mayoría de títulos tienen existencias. Por probar con lo que tenemos más cerca, he aquí el enlace a aquellos de los que uno es autor, traductor o prologuista. Están casi todos, aunque de algunos aparece la carátula pero no la ficha del libro ni -todavía- hay posibilidad de adquisición.
¿Revolucionará esta tienda virtual el panorama del sector en España? ¿Para cuándo el dispositivo de lectura digital de Amazon, el Kindle, en versión española? Todo es curiosidad. Hale, le doy a la tecla de "Publicar entrada" y me marcho a dar un garbeo por la nueva tienda.


domingo, 11 de septiembre de 2011

Sextinas


Calculo que si se escribe "sex" en el buscador de Google lo más probable es que comparezcan millones de resultados más o menos relacionados con la pornografía. Pero a otro pasatiempo solitario se refiere la palabra cuando se la completa: "sextina".
La editorial Hiperión acaba de publicar una antología de sextinas, en la que se me incluye. Sin duda, para mí es el verano de esta forma peculiar: hace pocas semanas leía la poesía completa de un reincidente cultivador de la sextina, el peruano Carlos Germán Belli, y hace muy pocos días leía (y escuchaba en la presentación del libro) a Javier Salvago, que abre y cierra su reciente Nada importa nada con sendas sextinas, lo que no ha de extrañar si se piensa en el carácter hastiado y desengañado de su poesía, a la que conviene esta construcción hecha de tedio y artificio que echó a rodar Arnaut Daniel (a la derecha) hace ya bastantes siglos.
Filandrón, suplemento literario de Diario de León, publicaba ayer esta reseña de Sextinas. Y Cuadernos del Sur, del diario Córdoba hacía lo propio poco antes, con esta otra crítica, firmada por Alejandro López Andrada.


Aquella librería bajo las Torres Gemelas




Ahora que las librerías Borders son cosa del pasado (han cerrado quinientas de ellas y las últimas caerán a finales de este mes), un recuerdo para una sucursal, la del World Trade Center, en Nueva York, que desapareció el 11 de septiembre de 2001 como consecuencia de los ataques terroristas.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Lúnasa


Arco iris sobre el estadio de la GAA (Gaelic Athletics Association) en Croke Park (Foto A.R.T.)


LÚNASA


Para Sara Clavero


Ahora será invierno en Argentina

como es verano en la abrasada España,

pero aquí ha comenzado otra estación:

si septiembre es Meán Fómhair en gaélico

mitad de otoño, agosto entonces

es su principio. Ya la chimenea

crepita junto a pintas a temperatura ambiente

y conviven los tweeds y camisetas

de quienes van a las semifinales

de Croke Park bajo el breve arco iris,

última grada aérea del estadio

en que tiene su palco el aguacero.


Apenas se distingue algunas veces

el cielo de la penumbra de un pub.

Como una risotada baja un trueno

y un relámpago es una chispa

de ingenio en la conversación.


Las nubes sobre el río, reflejando

su plomo que discurre hacia los muelles

igual que desciende el mercurio

por el termómetro

o sobre el posavasos la cerveza

cristal abajo.


Yo cruzo el umbral tantas veces

a recoger, mojado, de su olvido el paraguas.

Spare change, pide un mendigo agitando

un vaso de cartón al que hace mucho

que no calientan ya té ni café;

cansinamente bailan las monedas

y hacen un ruido gris

como el de la lluvia en la verja,

tan breve como lo que dura un chaparrón

o la ilusión de una apuesta

en una carrera de galgos.


La bolsa de papel de Hodges Figgis

con el último libro de Muldoon,

empapada, se torna un chubasquero verde

que por extraña pulsión de sus moléculas,

en homenaje a Flann O’Brien y sus cien años,

de repente dimite de su esencia

y atónito se vuelve permeable.


Fugaz

como el muñeco verde en el semáforo,

rápido

como el correr del peatón

en el naranja extenso,

veloz

como la exasperación ante el rojo

interminable,

el sol asoma, luce y se retira

como ese carterista frente a Trinity

cuando pasa la Garda.


Trabajando






miércoles, 7 de septiembre de 2011

Tablero de sueños




José María Jurado lleva dos años desquitándose de un largo silencio, que en poesía suele ser sinónimo de aprendizaje y decantación. En este género (en verso y prosa), y en el heterogéneo panorama de la antología o las entradas de blog, Jurado ha ido ofreciendo recientemente muestras brillantes que ahora confirma en este Tablero de sueños (Ediciones de la Isla de Siltolá) en el que en casillas blancas y negras (los materiales inéditos y ya publicados) ofrece un inteligente juego, una partida que gana al lector, o en la que el lector gana y mucho, que ambas cosas suceden aquí.
Hay mucha cultura y nula pedantería en estas páginas. En una de ellas, "John Wayne", líneas tan sugerentes y evocadoras como éstas:


Cuando el viento encrespe la melena escarlata de Maureen O'Hara como una higuera celta entre las ruinas, indómita, lo mismo que una cierva pelirroja por los prados verdes de Irlanda, cuando el corazón me golpee el pecho y se requiera la estatura del roble y la tranquilidad del haya, ¿la besarás por mí, John Wayne?


En la localidad de Cong, en el irlandés condado de Mayo, se acaba de conmemorar el sexagésimo aniversario del rodaje de El hombre tranquilo. Y ha asistido, con sus noventa y dos años, casi, Maureen O'Hara. En la foto, la muy besable Maureen pero en otra película que protagonizó algo después, Lady Godiva. A caballo, parece que le hace la competencia a John Wayne. Pero no creo que, de esta guisa, a él le hubiera importado.

Y otro a quien tampoco incomodara, creo yo, es a nuestro Juan Eduardo Cirlot, tan inclinado a enamorarse de unos fotogramas aureolados por el Medievo. Menos aún si recordamos que Maureen bautizó a su única hija con el nombre de Bronwyn.

martes, 6 de septiembre de 2011

Genealogías



Colinas de Wicklow, Irlanda (foto A.R.T.)


GENEALOGÍAS


Para Chesús Yuste


Este profesor de Nueva Jersey

o este policía de Baltimore

buscan aquí su árbol genealógico.


Ya hay algo de un viaje al pasado

en recorrer los microfilmes

en busca de parroquias con verdina

y listas de pasajes

amotinados contra la pobreza.


Aquí yo, observándolos mientras,

que conozco mi estirpe, mi genealogía

que se remonta a Niall de los Cuatro Rehenes

y a Rafterí el poeta, y a Moore y a Pearse.


También procedo

de una avellaneda y de salmones

que siempre desovan en mi imaginación.

De un prado en que compiten las reses

y de barricas de licor clandestino.


Estoy seguro de mi linaje,

reconozco la canción,

y aunque no encuentre Dublín en Dublín,

la lluvia conoce mi nombre.


Brujas y Gante




La revista Clarín, de la que uno es colaborador habitual, ha volcado en su edición digital muchos de sus contenidos. Aquí, esta estampa de las ciudades flamencas que publiqué por primera vez en Clarín y que luego se ha recogido en Macedonia de rutas, el tercero de mis libros de viajes.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Vida y obra



Juan Carlos Sierra se ocupa del segundo tomo de la biografía de Cernuda en esta reseña publicada en el blog Estado Crítico.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Don de Dios


Así titula Jaime Siles, siguiendo al propio Gerard Manley Hopkins, su reseña en el ABC Cultural de ayer dedicada a El mar y la alondra, la poesía selecta del poeta inglés que he seleccionado, prologado y traducido para Vaso Roto. Y permítaseme citarlo para incurrir en el autobombo, esa soberbia que si la tiñe la ironía es menos pecado. Como es difícil ganarse el pan con la traducción, al menos queda el panegírico:

Rivero Taravillo llega al corazón de esta complejísima maquinaria que intenta reproducir del mejor modo posible en nuestro idioma, y hay que reconocer que lo consigue tanto en aliteraciones como "el corazón encorajinadamente acorralado" como en compuestos como "lucerúleos" o "sobraceantes".

sábado, 3 de septiembre de 2011

Huckleberry Finn




Da gusto cuando un crítico demuestra buen estilo a la par que erudición e inteligencia. Manuel Gregorio González reúne todas esas cualidades, como demuestra en su reseña que ha publicado recientemente en Diario de Sevilla de esta nueva traducción del clásico de Twain que ofrece Paréntesis:




Las aventuras de Huckleberry Finn. Mark Twain.Traducción José Miguel Martín. Paréntesis. Sevilla, 2011. 372 páginas. 16 euros En Las aventuras de Huckleberry Finn parecen unirse dos tradiciones de diverso linaje: la vieja novela picaresca, nacida en la España del XVI, y aquel ilusorio adanismo del XVIII, que tomó forma con el Robinson Crusoe de Defoe, el Emilio de Rousseau, y así hasta este Huckleberry de Twain o La isla del tesoro de Robert Luis Stevenson, publicada en Londres en 1883. Quiere decirse, pues, que en Las aventuras de Huckleberry Finn (1884) conviven cierto libertinaje infantil, cierta burla de las costumbres al uso, con una búsqueda de la pureza lejos de la horma civilizada. Esto significa, en primer término, que sus protagonistas son seres marginales, tanto por su equívoca moralidad como por su naturaleza itinerante. Pero también que estos pícaros del XIX dan cuerpo a una grave cuestión muy de la época; en la novela de Twain se plantea vivamente el problema de la libertad, de la remisión de la esclavitud, representada aquí por la figura del negro Jim, compañero de fuga de Huckleberry. No parece casual, por tanto, que Faulkner y Hemingway consideraran esta novela como el germen de la narrativa americana. Poe es todavía, en cierto modo, un escritor a la europea; en él se pueden rastrear con facilidad tanto la tradición británica como el influjo parisino. En Twain, sin embargo, no es sólo una vívida visión de Norteamérica, de cierta Norteamérica, la que nos abisma en un mundo ancho y desconocido, sino la irónica distancia con Europa, presente en su Guía para viajeros inocentes o en Un yanki en la corte del rey Arturo, y cuya burla nos indica ya una seguridad en la propia tradición, en el logro propio, inexistente aún en la primera del XIX. De hecho, en Las aventuras de Huckleberry Finn parecen desplegarse dos de las ideas rectoras que luego explotarían ambos escritores. Me refiero a la épica de Hemingway, al esencial vagabundaje en que se fundamentó su obra, y a la Naturaleza como una fuerza autónoma, larvada, ingobernable, fatídica, con la que William Faulkner construyó sus dramas. Así, en la memorable figura de Huckleberry vienen a conciliarse, sobre la herencia ilustrada, que postuló una nueva Arcadia lejos de la ciudad y el hombre, el eco de una antigua picaresca y la inmediata realidad del continente americano. Chateaubriand, en su Atala (1802), ya había tomado a los colosales bosques de Norteamérica como nuevo paraíso, no hollado por la civilización y el rifle. Pero allí eran dos nativos de la fronda virgen los protagonistas de la tragedia, mientras que en Las aventuras de Huckleberry Finn son los nuevos habitantes del país, ciudadanos y esclavos, quienes dan forma a una prolongada aventura, en la que se resume el vasto precipitado del carácter humano. Quiere esto decir que, lejos de tratarse de una fábula infantil, sustanciada en arquetipos de lo bueno y lo malo, Las aventuras de Huckleberry Finn recogen la compleja realidad moral de aquel momento, donde la esclavitud es el estímulo, el reactivo, bajo cuyo efecto se trasparece la naturaleza y el carácter de cada hombre. Es sabido que Twain, a última hora, abominó de la raza humana y de su expresión más antigua, la religiosa. De este modo, Twain, infatigable lector de la Biblia, devino en una suerte de profeta descreído, cuyo testimonio más notable, no publicado hasta bien entrado el XX, fue Los escritos irreverentes. No obstante, Huckleberry se sobrepondrá a su mentalidad esclavista, a la educación recibida de sus mayores, para propiciar la libertad de un amigo. Y este amigo no es un ser arcangélico y exento de mácula, sino un esclavo ignorante, supersticioso y leal, cuyo sueño era especular con su inexistente fortuna. Así, si no nos es dado negar la aciaga concepción del ser humano que habita la obra de Mark Twain, también es cierto que esos hombres fueron capaces de algo mejor que la rectitud y la obediencia. Huckleberry y Jim, fugitivos y errantes, navegando a oscuras por el Missisippi, soñaron la libertad bajo una luna adversa. Ese sueño inconcreto justificará sus vidas. Ese honorable empeño, expresado con el equívoco lenguaje del pícaro, y no con la ardiente prosodia del orate, justifica y salva la obra de Mark Twain. Da la impresión, en cualquier caso, de que Twain se declaró enemigo del Hombre, de su orgullo teológico, de su vanidad exasperada; nunca del perseguido y sus estigmas.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Edward Thomas





Edward Thomas fotografiado por su hijo Merfyn meses antes de morir



EDWARD THOMAS (1878-1917)


Remembering again that I shall die

E. T.


Cuántos murieron gaseados,

cuántos por metralla o por gangrena,

la bayoneta o los fusiles

y las mentiras de otros.

De todas las muertes, la más limpia

fue la del poeta de la lluvia y los pájaros.


En plena victoria sobre los alemanes

salió de la trinchera de su batería

para, de otra forma artillero,

aplicar la llama a la cazoleta:

tabaco de Virginia ante la pólvora

como frágil muralla de la dicha,

volutas entre vastas humaredas.


Un cañonazo pasó tan cerca

que, confiado,

el obús se olvidó de atravesarlo.

Aunque no hallaron sangre en la guerrera

ni encontraron heridas en su cuerpo,

el corazón no supo resistirlo.

Diligente, se paró

al rozarlo la muerte.


En el frente de Arras cayó Edward Thomas.

A su lado la pipa, su humo aún

luchando contra el humo del incendio

que devoraba el mundo


como una brizna a la que engulle el bosque.